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lunes, 29 de abril de 2013

Una pequeña reflexion sobre la venganza y el rencor.

Una pequeña reflexion sobre la venganza y el rencor.

"No digas: yo me vengaré; espera a Jehová, y él te salvará." Proverbios 20: 22.

No tengas prisa. Deja que la ira se enfríe. No digas nada ni hagas nada para vengarte. Con seguridad actuarías neciamente si rompieras lanzas y pelearas tus propias batallas; y, ciertamente, no mostrarías el espíritu del Señor Jesús. Es más noble perdonar, y dejar que la ofensa pase. Dejar que un agravio se encone en tu pecho, y considerar la revancha, sería mantener abiertas las viejas heridas y provocar nuevas heridas. Es mejor olvidar y perdonar.

Tal vez digas que has de hacer algo, pues si no serías un gran perdedor; entonces haz lo que la promesa de esta mañana aconseja: "espera a Jehová, y él te salvará." Este consejo no te costará un centavo, pero es sumamente valioso. Ten calma y tranquilidad. Espera al Señor: cuéntale tu agravio: extiende la carta del Rabsaces delante del Señor, y esto, en sí mismo, será un alivio para tu mente afligida. Además, cuentas con la promesa: "y él te salvará". Dios encontrará la manera de liberarte. Cómo lo hará, ni tú ni yo podríamos adivinarlo, pero lo hará. Si el Señor te salva, eso será mucho mejor que meterte en altercados mezquinos y cubrirte de inmundicia al luchar con los inmundos. Ya no estés más enojado. Entrega tu caso al Juez de todo.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Somos mas que vencedores!!!

Buenos días a todos,despues de estar alejado del blog por un tiempo les traigo un pequeño mensaje tomado del Blog de Cristo: www.blogdecristo.com

¿Y quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? (1 Juan 5:5)
Cuando colocamos nuestra vida espiritual en el altar de nuestro Dios, confiamos a Cristo todas nuestras batallas y confesamos que nada podemos hacer sin su intervención, pasamos a ser, entonces, Fuertes y más que vencedores.
VictoriA Cristiana
Nuestra confianza no está basada en nosotros mismos, pero si en el Rey de los reyes y Señor de los señores quien es Cristo Jesús.  No existe fracaso para un hijo de Dios, no existe desánimo solo pruebas. Cuando caemos Él nos levanta, cuando lloramos Él nos consuela y nos hace sonreír nuevamente, cuando todo parece perdido, Él nos presenta la puerta de las grandes victorias.   Cuando nuestra fe en el hijo de Dios es ciega, descansamos delante de todas las batallas.  Él pelea por nosotros, nos protege del ataque del enemigo, nos lleva a las fuentes de aguas tranquilas.  
Nosotros, como David, confiamos en la fuerza del Señor.  ¡La victoria es garantizada!
Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. (Romanos 8:37)