Vistas de página en total

Mostrando entradas con la etiqueta Dios. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Dios. Mostrar todas las entradas

jueves, 25 de diciembre de 2014

Estamos de vuelta fuertes en Cristo !!!!

Porque siete veces cae el justo y siete se levanta



En la vida nos enfrentaremos con diferentes caídas, con momentos dolorosos que querrán obligarnos a no intentarlo más. Y es que el dolor de algunas caídas es tan profundo que nuestra mente muchas veces quiere reusarse a volverlo a intentar.

1383011342049-image.jpg

Quizá algunos de ustedes hoy se sientes derrotados, quizá estas experimentado una caída muy fuerte, de esas dolorosas que nadie quisiera experimentar, las fuerzas se te han ido, crees que no vale la pena quizá volverlo a intentar o simplemente tienes miedo de volver a caer y lastimarte.

La Biblia nos dice:

“Porque siete veces cae el justo, y vuelve a levantarse…”
Proverbios 24:16a (Reina-Valera 1960)

Quizá las cosas se salieron de control, quizá en algún momento has pensado en renunciar, en no seguir mas, en rendirte. Pueda que esa caída que acabas de experimentar o la que experimentaste hace un tiempo pero que aun no puedes superar, está causando en ti la indisposición de volverlo a intentar.

¡Vamos! ¡Levántate e inténtalo otra vez!, Dios quiere que sepas que Él está contigo, que lo que has experimentado servirá para cimentar tu fe, para crear en ti un carácter de siervo, pero que al volverlo a intentar lo lograras.

Quizá caerás, quizá te golpearas, quizá dolerá, pero ¡Levántate!, no fuiste llamado para retroceder, no fuiste llamado para quedarte en el suelo después de una caída, tú has sido llamado para conquistar, para vencer, para lograrlo, tienes la capacidad de hacerlo porque Dios la deposito en ti y como respaldo de eso, Él ha estado, está y estará contigo, porque no te dejara, porque no permitirá que seas vencido, por lo tanto: ¡Levántate!

Quizá caerás, pero sobre todo LEVÁNTATE cuantas veces sea necesario, porque hay algo está claro y esto es: ¡Tú eres un vencedor

miércoles, 21 de mayo de 2014

Oración para hoy - Dila en voz alta:




"Padre, tú conoces mi fin desde el principio y sabes 
todo lo demás. Enséñame e instrúyeme en el camino
que debo seguir. Me comprometo a cooperar 
plenamente con tu propósito y tu plan. Declaro 
que lo mejor de mi presente se convertirá en lo 
peor de mi mañana. Estoy investido de poder para 
realizar las cosas para las cuales nací. Tú provees 
a todas mis necesidades, y prosperas la obra de 
mis manos, cuando me entrego por completo a tu
voluntad. En el nombre de Jesús, amén".

martes, 11 de marzo de 2014

La Importancia de la Evangelización Mundial

La Importancia de la Evangelización Mundial

LA SUPREMA IMPORTANCIA de la obra misionera mundial fluye espontáneamente a través de las páginas de la Biblia. Forma parte integral del plan de redención, por lo tanto, está asociada de manera inseparable a la persona y obra salvadora de Cristo. Tal importancia se podría probar de varias maneras: usando argumentación teológica, exponiendo a1gunas doctrinas, por la necesidad de la gente, mencionando algunos mandatos bíblicos, por el sentido común, etcétera.
La obra misionera no es simplemente una cosa,
que la iglesia debería llevar adelante:
es su principal y más importante tarea.   Juan R. Mott
La suprema tarea de la iglesia es
la evangelización del mundo. Oswald J. Smith
La primera tarea que Jesús hizo después de resucitar;
el único tema que ocupó su mente durante los
cuarenta días que pasó con sus discípulos
y la última cosa que mencionó antes de ascender
al cielo, fue enseñar, exhortar y mandar
el cumplimiento del plan divino de salvación.   A. R.
Mi comida es que haga la voluntad del
que me envió y que acabe su obra. Juan 4:34
LA SUPREMA IMPORTANCIA de la obra misionera mundial fluye espontáneamente a través de las páginas de la Biblia. Forma parte integral del plan de redención, por lo tanto, está asociada de manera inseparable a la persona y obra salvadora de Cristo. Tal importancia se podría probar de varias maneras: usando argumentación teológica, exponiendo a1gunas doctrinas, por la necesidad de la gente, mencionando algunos mandatos bíblicos, por el sentido común, etcétera.
En esta ocasión quisiéramos demostrar su importancia de una manera muy sencilla y gráfica. La misma consiste en observar cuál fue el lugar que Jesús le asignó dentro de la actividad que desplegó después de resucitar de los muertos. Señalar qué fue lo que Jesús pensó, habló e hizo durante esos cuarenta días que pasó con sus discípulos.

Intensa actividad

¿Qué hizo el Señor después de salir triunfante de la tumba? En Lucas 24 se nos ofrece gran parte de la respuesta a esta pregunta. El v. 1 comienza diciendo: «El primer día de la semana … », y hasta el v. 49 nos relata uno tras otro los encuentros que tuvo con sus discípulos en aquel primer domingo. Añadiendo los pasajes paralelos de otros evangelios completamos un cuadro que por lo menos incluye los siguientes episodios:
  • Se encontró con dos mujeres, quienes habiendo recibido el mensaje del ángel corrieron a dar las buenas noticias a los discípulos (Mateo 28:1-10).
  • Apareció a María Magdalena, la mujer de la cual había expulsado siete demonios (Marcos 16:9-11). Caminó junto a los discípulos que, apesadumbrados y tristes iban a Emaus, y que al conversar con é1, en primera instancia no lo reconocieron (Lucas 24:13-32).
  • Se entrevistó privadamente con Simón Pedro. Las Escrituras mencionan el hecho aunque no describen este encuentro (Lucas 24:33-34; 1 Corintios 15:5).
  • Y finalmente se les apareció a los once y otros que estaban con ellos «con las puertas cerradas por miedo de los judíos» (Lucas 24:33, 35, 36-49).
¡Cuán intenso y variado fue el programa que Jesús desarrolló en aquel primer domingo después de resucitar! Sin embargo, al llegar la noche y al encontrarse reunido por primera vez con sus discípulos, ¿qué fue lo que dijo? ¿Que estaba cansado? ¿Que no tenía ganas de hablar? ¿Pidió una cama para descansar? ¿Qué fue lo primero que hizo?
En varios evangelios se nos dice que con sus primeras palabras trató de tranquilizarlos: «Paz a vosotros», les dijo, pues estaban «espantados y atemorizados». Seguidamente les demostró que él era el mismo que había muerto: «Mirad mis manos y mis pies», porque algunos dudaban y pensaban que veían un espíritu, y no al Jesús de carne y hueso que habían conocido antes. Para mayor confirmación les preguntó si tenían algo de comer, y le sirvieron un asado de pescado con «postre» de miel incluido.
Al concluir esta cuidadosa preparación, ¿cuál fue el tema que Él abordó en ese primer encuentro tan especial?

Lo primero que dijo

Sería lógico imaginar que, habiendo experimentado un sufrimiento tan terrible y una muerte tan dolorosa, el primer comentario de Jesús podría haberse referido a lo que sintió estando clavado en la cruz, cuando en el clímax de su dolor exclamó: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?» Pero no habló de eso.
O pensamos que podría haber querido comentar el comportamiento injusto de Pilato, quien como juez lo condenó a muerte descartando todas las evidencias que tenía, de que Jesús era un hombre justo y no debía morir.
O tal vez podría haber querido referirse a la manera tan cruel como lo trataron los soldados romanos, que se jactaban de ser la quintaesencia de la corrección. Sin embargo, se ensañaron con Él, se burlaron, lo golpearon, lo escupieron, violando los más elementales derechos humanos de aquel entonces.
Pero no, Jesús no habló de ninguna de estas experiencias, que probablemente nosotros hubiéramos mencionado en el caso de haber estado en su lugar. ¿Qué dijo entonces en ese excepcional encuentro? Notémoslo bien: la primera cosa que Jesús hizo, en aquel domingo en la primera ocasión que estuvo cara a cara con sus discípulos después de resucitar, fue repetir y explicar de nuevo—en admirable síntesis—aquello que para Él era de primerísima y capital importancia, a saber:
  • El plan divino de salvación para el mundo (Lucas 24:45-49).
  • La evangelización del mundo (Marcos 16:15-16).
  • El plan misionero de Dios para todas las naciones (Mateo 28:18-20).
Y decimos repetir y explicar de nuevo porque en v. 44 dice: «Estas son las palabras que os hablé estando aún con vosotros». Fuera de toda duda, lo más importante para Jesús, después de su resurrección era que sus seguidores entendieran cabalmente el plan divino del cual, antes de morir, evidentemente había anticipado la parte referente a su muerte y resurrección (Mateo 16:21; 17:22-23), pero que desde ahora debía ser complementado con la proclamación de las buenas noticias a todas las naciones.

Dos hechos notables

¡Pero eso no es todo! En Hechos 1:1-9 Lucas hace dos declaraciones que confirman lo que estamos exponiendo. En el v. 3 dice que: «Después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del Reino de Dios». Notemos cuál fue el tema principal de estos encuentros: ¡el Reino de Dios!
Antes de morir había declarado: «Y será predicado este evangelio del Reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones [etnias], y entonces vendrá el fin» (Mateo 24:14). Durante su ministerio en sus prédicas y enseñanzas se había referido a la naturaleza, ética o plataforma del Reino (sermón del Monte, Mateo 5-7). Los misterios y otras características del Reino se consideran en la mayoría de las parábolas del evangelio de Mateo, que casi siempre comienzan con la frase: «El Reino de los cielos es semejante a … ». Pero ahora, según el contexto total de las palabras que pronunció después de su resurrección, es fácil deducir que se estaba refiriendo a la proclamación y extensión del Reino por medio de la predicación del evangelio. Y para desarrollar tan importante tema, por así decirlo, dictó un curso que duró cuarenta días. ¿Nos imaginamos la impresión que podría producir un seminario o estudio de cuarenta días de duración, tratando con una sola materia dictada por un profesor como Jesús?
El otro suceso digno de destacar es que cuando estaba a punto de ascender al cielo y los discípulos le preguntaron si iba a restaurar el reino de Israel en ese tiempo, Él les contestó con las conocidas palabras de Hechos 1:8. Así confirmó lo que ya les había dicho antes: que recibirían poder cuando el Espíritu Santo viniera sobre ellos, y que ese poder, principalmente, les capacitaría para ser testigos de Él. Ese testimonio deberían darlo simultáneamente en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y «hasta lo último de la tierra». El pasaje continúa diciendo que «habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y lo recibió una nube que le ocultó de sus ojos» (v. 9), lo cual quiere decir que estas fueron las últimas palabras que Jesús pronunció sobre la tierra. Y ¿a qué se referían? ¡A la evangelización mundial!
Resumamos lo dicho: la primera tarea que Jesús hizo el primer domingo después de resucitar; el único tema que ocupó su mente y sobre el cual conversó con sus discípulos durante los cuarenta días que pasó con ellos; y la última cosa que mencionó antes de ascender al cielo, fue ordenar, repetir, explicar, enseñar, exhortar y mandar el cumplimiento del plan divino de salvación, es decir, que se predicase el evangelio a toda persona en todos los pueblos y naciones del mundo.
Contestemos sinceramente estas preguntas:
  • ¿Nos queda alguna duda acerca del hecho de que para el Cristo resucitado la evangelización del mundo y la salvación de las almas era la prioridad número uno?
  • ¿No es evidente por lo que hemos considerado, que este era el tema que continuamente llenaba su corazón? («de la abundancia del corazón habla la boca»).
  • Lo que era de capital importancia para Jesús, ¿no debería ser también lo más importante para nosotros, que somos sus discípulos?
  • Lo que era prioritario para Jesús cuando se despidió de sus discípulos y ascendió al cielo, ¿no será también de suprema importancia para Él, ahora que está sentado y reinando a la diestra del Padre? ¿Habrá cambiado de pensamiento? ¿Habrá cambiado de plan?

Una batalla de vida o muerte

Levantemos nuestros ojos de fe y contemplemos a nuestro gran Capitán y General en jefe. Escuchemos de nuevo cómo imparte las últimas instrucciones a sus oficiales escogidos en vísperas de una gran batalla.
Porque, efectivamente, la proclamación del evangelio del Reino implica una gran lucha espiritual contra las fuerzas del infierno que tienen esclavizadas la mente y la voluntad de millones de hombres y mujeres. Es una batalla de vida o muerte, pues de la predicación de estas buenas noticias depende en gran parte el bienestar espiritual en esta vida, y el destino final en la otra más allá de cada ser humano.
Las órdenes e instrucciones que el Señor ha dado son claras, precisas y permanentes. No hay lugar para dudas ni ambigüedades. Só1o Jesucristo podía delinear en términos tan exactos e inconfundibles la Gran Comisión. Tomemos conciencia como individuos y como iglesia, de la suprema importancia del plan divino para evangelizar el mundo.
por Róbert, Andrés. 1998. Conciencia Misionera I. Santa Fe, Argentina: Misiones Mundiales.

viernes, 7 de marzo de 2014

Como en el cielo,así también en la tierra

El motivo de ser Casa para el Reino en la tierra es, para provocar un encuentro sobrenatural entre Dios y los hombres. 
Nosotros hemos sido diseñados para que la gente cuando nos vea, pueda entender en parte, como se vive en el cielo y como es vivir en la tierra con el cielo adentro.
En otras palabras, debemos reflejar la vida de cielo en la tierra. Las limitaciones humanas no son un obstáculo para reflejar Su gloria. Dios nos incorporo a su plan, al hacerlo, destino a sus hijos, no a los ángeles, sino a sus hijos, para reflejarlo.
Dice Isaías 60:1-2 (BLS) "… Ustedes están llenos de esplendor porque la gloria de Dios brilla sobre ustedes. Una noche oscura envuelve a las naciones, pero Dios hace brillar su luz, y los habitantes del mundo verán tu gloria futura. Lo más parecido al Cielo en la tierra, somos nosotros.
La biblia dice, "Verán…" Esta palabra habla de: Habilitación para reflejar a Dios. Autoridad otorgada por Gracia, para ser reflejo de lo Eterno. Luz en medio de las tinieblas.
Dios va a encender a sus representantes. Todo lo que esta activado en el Cielo, se verá por medio nuestro en la tierra. Esto es, la combinación para que se abran los cielos en la tierra está en mano de los hijos de Dios.
La pregunta es ¿Se puede vivir en la tierra reflejando lo que sucede en el Cielo? La respuesta es: Sí.
Por dos motivos: Porque Somos Casa y porque Jesús nos delego la manifestación. Asimilando que somos casa
Dios no solo nos ve como hijos, sino que también nos ve como Casa.
El ser humano es la casa visible de un Dios invisible. Por eso dice la palabra que "Aquel que destruye su cuerpo (templo), Dios lo destruirá a El…" (1 Cor. 3:17) ¿Por qué? Porque nuestro cuerpo es Casa y permite manifestar de una manera visible su invisibilidad.
Si soy Casa, entonces en mí habita todo lo que en el cielo habita. El motivo de ser Casa para el Reino en la tierra es, para provocar un encuentro sobrenatural entre Dios y los hombres. Esto es, los recursos que necesitamos están en Nuestra Casa, que es Casa de Dios, para que el hombre vea que el Cielo actúa en la Tierra.
Juan 1:14 (NVI) dice "Y el Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros…"
La palabra Habitó sig.: "Hizo su asa…" Jesús es presentado en la palabra de Juan como Casa de Dios en la tierra.
Dice la palabra en Colosenses 2:9 (PDT) "Todo lo que Dios es, vive en Jesús, en su cuerpo humano."
Jesús viene a materializar permanentemente la visión que tuvo Jacob en Génesis 28. En su visión, Jacob vio una escalera del Cielo uniendo a la tierra y por medio de ella veía ángeles subir y bajar.
Ahora, la falta de conocimiento de Jacob es la misma que tenemos hoy, él dijo Génesis 28:16 "El Señor está en este lugar, y yo no me había dado cuenta." (Vs. 17) dice "y dijo: ¡Cuán terrible es este lugar! No es otra cosa que casa de Dios, y puerta del cielo…"
La falta de conocimiento en saber que somos Casa, es lo que ha frenado la actividad Sobrenatural en nosotros. Entonces ¿Qué quiero decir? Que si asimilo que soy Casa, entonces la actividad del Cielo estará en mí. La visión de Jacob, de ver ángeles subir y bajar, es nuestra realidad presente. Digamos, actualmente hay una actividad espiritual para "proveer a las diferentes Casas" de lo necesario para reflejar la Gloria de Dios.
Prepárate para el movimiento espiritual. Lo que nunca antes se movió y manifestó, es lo que se está moviendo hoy a tu favor.
Jesús nos delego la manifestación
La aparición de Jesús en el mundo fue un escándalo. ¿Por qué? Porque Él vivía en la tierra como estaba acostumbrado en el Cielo. Lo que para Jesús era normal, para la gente era una locura. Ahora, los resultados fueron multitudes de personas transformadas por el Poder del Reino. Los resultados fueron, multitudes de corazones viviendo como en el Cielo, pero en la tierra.
Ese poder se nos delego a nosotros. Para que sea multiplicado.
Un creyente, una iglesia sin manifestación, no puede cumplir el Propósito en la tierra. Esto es, sino muestro la manifestación del Cielo, todo lo que haga no tiene sentido, porque carece de poder.
Dice Juan 14:12 (NVI) "…el que cree en mí las obras que yo hago también él las hará, y aun las hará mayores, porque yo vuelvo al Padre."
Jesús nos habilito para manifestar de la misma esencia que el manifestó.
La palabra "Mayores" aquí sig.: calidad, no cantidad. Esto significa que por ser casa, en nosotros habita el derecho de manifestar con calidad su poder.
Dice Juan 14:17 "Ahora, el Espíritu Santo esta con ustedes, pero va a estar con ustedes…" Jesús en esta palabra demuestra dos cosas, la primera que está con nosotros, la segunda que estará por sobre nosotros. Esto es, que no solo habita, sino que también se manifiesta. Se puede vivir en la tierra como en el Cielo. A pesar de nuestra limitaciones humanas, la realidad es que, Dios diseño que nuestro único límite sea el Cielo. Ni pares.
Pastor Sahir Akel- Mensaje de Sahir Akel, pastor de la iglesia centro de producción cristiana en la ciudad de Chascumús, Argentina.
- Contacto: diariocpc@hotmail.com - Seguir en Facebook

jueves, 5 de diciembre de 2013

Seguiremos celebrando!

1 Corintios 6:9-11

Hemos sido santificados, lavados por la sangre preciosa de nuestro Señor, quien murió en la cruz por nosotros, así que merece que los sigamos y lo sirvamos. Si lo hacemos por dinero y por alguien que nos trata mal, ¿cómo no lo haremos por quien nos ha dado la herencia más grande, la posibilidad de la salvación y la vida eterna? Jesús nos ha justificado con Su sacrificio de amor. ¡No nos cansemos de adorarlo y darle gracias! Por eso estamos aquí hoy, porque hubo fiesta en el cielo cuando dejamos a un lado el pecado y le entregamos nuestra vida al Señor, cuando arrepentidos, como el hijo pródigo, volvimos a casa de nuestro Padre Celestial, y ahora ¡seguiremos celebrando!

Pastor Cash Luna

https://www.facebook.com/pastorcashluna?fref=ts

jueves, 17 de octubre de 2013

Tu puedes cambiar tu futuro!!!!

¿Has pensado en tu futuro?
Si eres como la mayoría de las personas en el mundo, lo que viene en el futuro puede ser un tema de gran preocupación. Muchas preguntas pueden llenar la mente, como, ¿qué haré?, ¿dónde viviré?, ¿con quién me casaré?, ¿tendré un buen trabajo?, ¿mis niños saldrán bien?, ¿caerán en las drogas?, ¿me enfermaré?, y muchas más. Hay muchos que ya no quieren pensar más en el futuro porque el presente es tan amargo. La vida no ha resultado como la querían y piensan que realmente no hay futuro para ellos. Vivan vidas derrotadas y tristes, una existencia pobre en todos los sentidos.
¿De qué consiste el futuro?
El futuro de cada uno de nosotros consiste de cuatro elementos, tres de los cuales podemos determinar de ante mano. El futuro es nada más que los pensamientos todavía no pensados, las palabras todavía no habladas, las acciones todavía no hechas y las circunstancias todavía no conocidas. Solamente son las circunstancias que muchas veces no podemos controlar directamente. Pero vamos a ver que es aún posible evitar muchas de las circunstancias negativas de la vida si administramos bien los otros tres elementos.
Leamos de dos hombres mencionados por Jesús:
“Todo aquel que viene a mí, y oye mis palabras y las hace, os indicaré a quién es semejante. Semejante es al hombre que al edificar una casa, cavó y ahondó y puso el fundamento sobre la roca; y cuando vino una inundación, el río dio con ímpetu contra aquella casa, pero no la pudo mover, porque estaba fundada sobre la roca. Mas el que oyó y no hizo, semejante es al hombre que edificó su casa sobre tierra, sin fundamento; contra la cual el río dio con ímpetu, y luego cayó, y fue grande la ruina de aquella casa” (Lucas 6:47-49)
Dos hombres, dos vidas, dos futuros. Cada uno estaba construyendo su vida, y entonces, su futuro. Cada uno tenía la libertad para escoger sus pensamientos, sus palabras y sus acciones. Cada uno dejó construida una casa, que podía representar la vida, el matrimonio, o la familia. Al ver las dos casas, tal vez hubiera sido difícil saber que existía una diferencia entre ellas. Pero cuando les tocó las circunstancias negativas de la inundación, los dos hombres salieron con dos futuros distintos. Ambos hombres habían escuchado las enseñanzas de Jesús. Ambos tenían la libertad para considerar lo que habían escuchado. Ambos estaban planificado su futuro a través de sus pensamientos, palabras y acciones.
Me imagino que ya puedas ver la diferencia entre los dos. Uno de ellos eligió ser un hacedor de la Palabra de Dios. Decidió pensar en la Palabra, hablar de acuerdo con la Palabra y actuar conforme a la Palabra. Su vida quedó construida sobre un cimiento profundo y resistente. Aún cuando le tocó un problema que tenía el potencial para destruir su vida, él salió intacto, su futuro seguro. El futuro del otro también fue decidido antes de la llegada de la circunstancia negativa. Tal vez asistía la misma iglesia y escuchaba la misma enseñanza como el vecino. Pero no lo hizo caso, y en su momento de necesidad él quedó incapaz de superar el problema. No fue la inundación que le destruyó, sino la falta de un cimiento. Y no son las circunstancias de la vida que te destruyen mi hermano y hermana, es la falta de entrega a la Palabra del Señor. ¿Cómo se ve el futuro tuyo?
Leamos un poco más del mismo pasaje Bíblico:
“El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca” (Lucas 6:45).
En cada corazón existe un tesoro. Lo que hay en este tesoro puede ser bueno o malo. Proverbios 4:23 nos dice, “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida.” ¿Por qué es tan importante el corazón? Porque el corazón representa el espíritu del hombre, la fuente de su vida. “Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias” (Mateo 15:19). En otras palabras, es del corazón que sale tu futuro. Los pensamientos, las palabras y las acciones que corresponden residen en tu corazón. O es un buen tesoro o es malo. Si es bueno, sacarás lo bueno y tu futuro será seguro. A pesar de las circunstancias inesperadas, el cimiento de tu vida está firme. Has metido la Palabra de Dios en tu corazón y eres un hacedor de la Palabra. Estás administrando tu vida y la vida de tu familia a través de la sabiduría y la revelación que se encuentra en la Biblia. Has transformado tu futuro.
No importa como se encuentra el presente, el futuro puede ser mejor. Decide poner la Palabra de Dios y sus promesas en primer lugar en tu vida. Llena tu corazón, tu mente y tu boca con las verdades que Dios nos ha revelado en el Nuevo Pacto. Sé un hacedor de la Palabra y no un oidor olvidadizo. Transforma tu futuro. La decisión es tuya.
Barry Benneth
http://barrybennett.org/contenido/articulos-de-ensenanza/tu-puedes-transformar-tu-futuro

sábado, 21 de septiembre de 2013

Dios permitio que te equivocaras!!!

DIOS PERMITIÓ QUE TE EQUIVOCARAS
Tu historia personal, desde su COMIENZO al PRESENTE; y del PRESENTE hacia su FINAL, no ha estado ni estara a la deriva, aunque por momentos tu asi lo hayas sentido…
A lo largo de tu caminar por esta vida, Dios ha estado pendiente de todos tus pasos… Es cierto que hubo momentos que diste pasos tan errados, que tuviste que enfrentar consecuencias de tristeza, dolor y frustración. Pero eso no indica que Dios estaba desentendido de ellos.
Dios sabia perfectamente lo que decidias y la accion que eso conllevaba de tu parte; pero te dejo actuar aun en aquellas decisiones que no eran las correctas. Dios permitio que te equivocaras, para que te dieses cuenta de lo importante que es tomarle en cuenta a El en cada paso que des, por muy pequeño e insignificante que parezca…
Dios ha mostrado en su Palabra, cuales son las PAUTAS claras y precisas que hemos de tomar en cuenta en nuestras decisiones por la vida.
Las decisiones no se toman por lo que TU PIENSAS que asi es; no se toman por los SENTIMIENTOS que dominan tu corazon; ni tampoco por los DESEOS que tienes. Las verdaderas decisiones se toman teniendo como UNICA BASE las pautas doctrinales, éticas y morales que nuestro Señor Jesucristo ha dejado establecidas en forma clara en su Palabra… Si tomas otra BASE, vas por mal camino.
Ahhh!!! Si yo en el pasado hubiese decidido y actuado conforme a esas pautas, cuantos dolores me habria evitado; pero lo importante es que un dia llegue a comprender que para tener el RESPALDO DE DIOS en todo lo que emprendiera, debia de tomar en cuenta NO solamente mis puntos de vista… Sino los de EL.
Asi que no te olvides de tomar en cuenta a Dios en todos tus proyectos para que todo te salga bien; es mas, el en su soberania sabia y perfecta es quien TE HA SACADO de donde estabas, para traerte alli donde justamente estas hoy, pero tambien para CONDUCIRTE EN SU VOLUNTAD hacia donde el lo tiene preparado hasta cuando llegue el momento de tu paso final por este mundo…
Si Dios permitio que te equivocaras, fue para ENSEÑARTE que eres libre; pero esa libertad te trae CONSECUENCIAS de mal o bien; de mal si vives en POSICION CONTRARIA al punto de vista de Dios; pero de bien si vives de acuerdo los lineamientos que el ha dejado establecidos en su Palabra…
Recuerdalo: Pese a tus errores pasados, Dios te ha traido a este punto tal, para que aprendas a caminar de su mano y EN SU VOLUNTAD a traves de los aridos, espinosos y engañosos caminos del mundo…
“Y EN EL DESIERTO HAS VISTO QUE EL SEÑOR TU DIOS, TE HA TRAIDO, COMO TRAE EL HOMBRE A SU HIJO, POR TODO EL CAMINO QUE HABEIS ANDADO, HASTA LLEGAR A ESTE LUGAR” Deuteronomio 1:31

miércoles, 28 de agosto de 2013

El Hijo Prodigo

La parábola del hijo pródigo, o el hijo perdido, es una de las parábolas mas conocida de Jesús. La puedes encontrar en el evangelio de Lucas 15:11-32.
La parábola del hijo pródigo dice así:
Un hombre tenía dos hijos. El más joven de ellos vino a su padre y le dijo que quería su herencia para disfrutar antes de que su padre muriera. El padre estuvo de acuerdo y dividió sus riquezas entre los dos hijos. El hijo menor tomo su mitad y se fue de la casa. Pronto gasto todos sus bienes en una vida desenfrenada. Se vio sin nada así que el joven buscó trabajo cuidando cerdos en un campo. Tenía tanta hambre que deseo comer de la comida que les daban a los cerdos. Fue en ese punto, uno bastante bajo para el, que pensó: "En la casa de mi padre, aun los sirvientes tienen que comer. ¡Aquí estoy yo sucio y envuelto con los cerdos!" En ese instante decidió regresar a su casa con la esperanza de que su padre no lo negara y lo aceptara por lo menos como un sirviente.
Cuando el joven estaba cerca de su casa, su padre lo vio de lejos y corrió hacia él y lo abrazo. Avergonzado, el hijo dijo "Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Perdóname. No merezco ser llamado hijo tuyo." Pero el padre, tan contento de que su hijo regreso, mando a que sus siervos vistieran a su hijo con la mejor ropa, las mejores joyas y le tiraran un gran banquete. Cuando el hijo mayor escucho los ruidos de la fiesta, fue a donde su padre y se quejo. Le dijo "Padre, yo he sido fiel a ti, nunca te he fallado y en cambio nunca me has dado ni un cabrito para yo festejar con mis amigos." El padre, simpatizando con su hijo mayor y al mismo tiempo con el corazón lleno de gozo por el menor, dijo: "Hijo, todo lo mio es tuyo pero hoy celebramos porque tu hermano estaba muerto pero hoy vive, estaba perdido pero ya lo hemos encontrado."
¿Porque usó Jesús esta parábola?
El primer verso del capitulo 15 de Lucas, donde encontramos esta parábola y otras mas cortas pero con el mismo mensaje, dice que pecadores notorios iban con frecuencia a escuchar a Jesús. Los fariseos veían eso y acusaban a Jesús de asociarse con gente que tenían fama de ser malos. Jesús no respondió a sus críticos con sarcasmo, ni entro en discusión con ellos. Simplemente Jesús usó esta parábola para ilustrar el amor de Dios hacia el pecador y el gozo que siente cuando regresamos a él.
Lecciones de esta parábola
Algunos de nosotros somos como el hijo menor: Cuando el hijo menor pidió su herencia al padre era una forma de decirle al padre que no respetaba su autoridad y que lo preferiría muerto para así gozar de la vida a su manera. Dios nos ofrece una vida abundante en el, pero rechazamos su oferta y su amor para vivir de acuerdo a nuestras propias reglas.
A veces la vida que llevamos tiene todo que ver con los intereses propios y nada que ver con el plan de Dios para nosotros. Nos hundimos tanto en pecado que no estamos consientes del daño que nos estamos haciendo. Algunos tienen que caer al punto mas bajo para chocar con la realidad, tal como cuando el hijo menor se encontró en medio de los cerdos.
Otros somos como el hijo mayor: Aun siendo fieles a Dios y a nuestras iglesias, muchos creyentes cometemos la falta de juzgar a personas que consideramos malas o personas bajas. A veces cerramos las puertas de la iglesia a ciertas personas porque no queremos asociarnos con ellas. Debemos de admitir que a veces nuestra actitud hacia el pobre, el marginado, el pecador, etc., es contraria a la actitud de Dios hacia ellos. Miramos a otros y los criticamos por su pasado. El hijo mayor hiso esto con su hermano. El cristiano debe de estar siempre alegre cuando una persona, sea quien sea y tenga el pasado que tenga, regrese a los pies de Jesús.
La actitud de Dios hacia el pecador: Jesús dijo esta parábola después de haber compartido las parábolas de la oveja perdida y de la moneda perdida. En cada historia Jesús nos da a entender que Dios es quien nos busca a nosotros. Cuando nos perdemos, es Dios quien hace todo lo posible para encontrarnos. Eso, en fin, es el cristianismo. Cuando regresamos a él, dice Lucas 15:10, que hasta los ángeles se gozan con gran jubilo.
Nunca entenderemos el gran amor de Dios hacia nosotros. De acuerdo a esta parábola, Jesús nos dice que siempre habrá un lugar en el corazón de Dios para los que deciden regresar a él y ser perdonados de sus pecados.

jueves, 27 de junio de 2013

Cómo salvar a tu familia de la ruina y la destrucción

Cómo salvar a tu familia de la ruina y la destrucción
David Wilkerson
«Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar» (1ª Pedro 5:8).
La Biblia nos dice claramente que en los últimos días, la iglesia de Jesucristo enfrenta la ira de un diablo rabioso. «… ¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! Porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo» (Apocalipsis 12:12).
El diablo apunta su ira hacia las familias
¿Hacia dónde dirige el diablo su ira? Él está apuntando a familias tanto salvas como inconversas, por todo el mundo. Él esta rugiendo como un león voraz y echándose sobre los hogares para destruirlos. Está decidido a destruir matrimonios, distanciar a los hijos, poniendo a familiares uno contra otro. Y su meta es sencilla: quiere traer ruina y destrucción a cada hogar que pueda.
Jesús hizo referencia a esta obra demoníaca cuando describió a Satanás, diciendo: «Él ha sido homicida desde el principio…» (Juan 8:44). Efectivamente, vemos el plan destructivo del diablo contra la primera familia. Fue el diablo quien entró en Caín y lo convenció para que matase a su hermano, Abel.

Y este homicida aún esta obrando. Los últimos años revelan esto de manera horrenda. Hace cuatro años, el diablo tomó control de dos muchachos en Colorado y los llevó a una rugiente destrucción. Cuando los dos muchachos entraron en la escuela superior de Columbine en una matanza infernal, el mundo quedo atónito. Mataron a una muchacha mientras ella estaba arrodillada orando, una muchacha que ellos conocían y respetaban. ¿Quién sino Satanás mismo pudo haberlos llevado a hacer esto?
Pienso en la ruina que cayó sobre las familias de las víctimas y de los homicidas. Ha habido suicidios, desórdenes mentales, divorcios, hermanos traumatizados. La destrucción de ese incidente aún retumba más allá de lo creíble. Y los padres y amigos de todos los involucrados llorarán toda una vida.
Un año después, Kathleen Hagen, una pionera en la rama de urología, educada en Harvard, entró a la habitación de sus ancianos padres mientras dormían en Chatham, Nueva Jersey, y los asfixió con la almohada. Su padre tenía 92 y su madre 86 años. Luego Hagen vivió en la casa por varios días, ignorando los cuerpos muertos en el aposento. Cuando fue arrestada, su apariencia era confusa y desaliñada. Pero no mostraba remordimientos por lo que había hecho. Los psicólogos no sabían cómo explicar por qué una mujer tan bien educada pudo asfixiar a sus padres y luego seguir su vida como si todo fuera normal.
Piensa en la devastación que nunca fue mencionada en esta horrible historia criminal. El dolor de los miembros de la familia, la angustia de los nietos –qué horrible ruina y destrucción. ¿Quién sino Satanás pudo haber llevado a una mujer respetada a matar a sus padres, por ninguna razón aparente?
Hace varios años atrás, el ‘New York Times’ escribió un reportaje inquietante: «Padres desanimados entregan a sus hijos». El artículo contaba de padres frustrados apareciendo por docenas en el sexto piso de la corte de Manhattan, para entregar a sus hijos a la adopción voluntariamente. Simplemente, ellos no podían controlarlos. Un padre no podía manejar a su hijo adolescente después que la madre murió. Otro padre entregó a su hija adolescente porque estaba viviendo salvajemente, totalmente fuera de control. Los oficiales de la corte que escucharon estos casos estaban desconcertados. Un juez le preguntó a una madre que había llevado a su hija: «¿No la quieres? ¿No te gustaría llevártela a casa?». La madre, cansada, movía la cabeza que no. La jovencita irrumpió en sollozos incontrolables.
El artículo señalaba que las familias se estaban separando a gran velocidad. La Corte Familiar de Nueva York estaba abrumada con los casos. Muchos de los niños puestos en hogares para posible adopción pronto caían en peor condición. Algunos de ellos terminaron huyendo y viviendo en las calles.
Especialmente impresionante fue otra historia en las noticias, contando de una nueva raza de drogadictos. El titular decía: «Niños usando drogas en casa con sus padres». Evidentemente, el 30% de los adictos hoy dicen que se enviciaron en casa con sus padres, quienes los introdujeron a las drogas. ¿Cómo puede suceder tal cosa?
Estos padres usaron drogas en su adolescencia. Entonces más tarde, cuando sus hijos llegaron a la adolescencia, los padres pensaron: «Nosotros usamos drogas, pero sobrevivimos. Y estamos bien hoy. Es mejor para nuestros hijos que usen drogas en casa en vez de las calles. Y es mejor para ellos que aprendan de nosotros a manejar las drogas que de sus amigos inexpertos». Así que enseñaron a sus hijos cómo fumar marihuana, sorber cocaína y usar agujas. De esta manera, razonaron ellos, podían controlar el uso de drogas de sus hijos.
Pero llegó el día de paga. Sus hijos se enviciaron y sus vidas se descontrolaron. Muchos han abandonado el hogar y viven en las calles. Están enojados con sus padres, desilusionados por su horrible consejo. Y están desalentados por la sociedad, sin futuro. Ahora los padres están descorazonados, llenos de culpabilidad, llorando lágrimas que llegan demasiado tarde. Te pregunto: ¿Cómo puede cualquier padre tomar una decisión tan necia? Ellos llevaron ruina sobre su propia familia. ¿Quién sino Satanás pudo cegar sus ojos?
Las tragedias que plagan las familias hoy están más allá de lo creíble. Y los ejemplos que mencioné son sólo aquellos que están sucediendo en Estados Unidos. Por todo el resto del mundo, un diablo rabioso está haciendo estragos. Y no se detendrá hasta que devore cada familia a su paso.

Muchas familias de creyentes han sido sacudidas por caos, tristeza y dolor. Y la devastación demoníaca ha llegado de muchas maneras: a través del divorcio, hijos rebeldes, adicciones de todas clases. Pero el resultado siempre es el mismo: una familia que antes fue feliz es separada y devorada.
Observé esto de primera mano por más de cuarenta años, cómo adictos y alcohólicos venían por ayuda a nuestros centros y fincas para drogadictos y alcohólicos. Era un gozo ver a estos hombres y mujeres devastados, maravillosamente salvados y librados de su atadura. Jesús los cambiaba sobrenaturalmente y los hacía nuevas criaturas.
Una de las señales más seguras de una conversión genuina era cuando un joven o una mujer comenzaban a mirar atrás y ver lo que el diablo les había robado. Sollozaban mientras abrazaban una foto de su cónyuge, de su criatura, o de sus padres. Como adictos, no les había importado perder a su familia; su única preocupación fue el alcohol o las drogas. Pero ahora lloraban grandes lágrimas por lo que habían perdido. Señalaban la foto y decían: «Pastor David, esa es mi esposa. Ella me amaba y yo a ella. Y este es mi hijo. Pero ahora no sé dónde están. Mire lo que perdí...».
Era trágico, devastador. En tales momentos, te das cuenta del poder destructivo de Satanás sobre estas familias. Efectivamente, la tragedia más grande nunca fue por los cuerpos devastados de los adictos, su apariencia demacrada o su expresión vacía. Más bien, era lo que se les había robado: un cónyuge, un hijo, un futuro. Peor aún era lo que fue robado de los hijos de los adictos: una oportunidad de crecer en un hogar santo, conocer el amor de Jesús, ser amado y cuidado por padres amorosos, ser enseñados, por ejemplo, cómo vivir para el Señor.
Afortunadamente, muchos de estos antiguos adictos fueron bendecidos por Dios con sus familias restauradas. O en algunos casos, encontraron una nueva familia en sus compañeros de ministerio. Pero aún gimo con ellos por la destrucción que han visto.
La única esperanza es Jesús
Ahora, permíteme regresar al título de mi mensaje: «Cómo salvar a tu familia de la ruina y la destrucción». Esto es lo que el Espíritu Santo me ha revelado sobre este asunto:
Llega el momento cuando ciertas situaciones de la vida están más allá de cualquier esperanza humana. No hay consejo, ni doctor o medicina, o cualquier otra cosa que pueda ayudar. La situación se hace imposible. Y requiere un milagro; si no, terminará en devastación.
En tales tiempos, la única esperanza es que alguien se allegue a Jesús. Alguien tiene que poner su oído, su atención. No importa quién sea, padre, madre o hijo. Esa persona tiene que tomar la responsabilidad de echar mano de Jesús. Y él tiene que decidir: «No me voy hasta que oiga del Señor. Él tiene que decirme: ‘Está hecho; ahora sigue tu camino’».
En el Evangelio de Juan, encontramos tal crisis familiar: «…Y había en Capernaum un oficial del rey, cuyo hijo estaba enfermo» (Juan 4:46). Esta era una familia de distinción, quizás hasta de la realeza. Un espíritu de muerte pendía sobre el hogar, mientras los padres cuidaban a su hijo moribundo. Puede que haya habido otros miembros de la familia en el hogar, quizás tías y tíos, o abuelos, u otros hijos. Y nos dice que toda la casa creyó, incluyendo a los sirvientes: «…Y creyó el (el padre) con toda su casa» (4:53).
Alguien en esa familia en conflicto sabía quién era Jesús y había oído de su poder milagroso. Y de alguna manera, llegó la voz al hogar, que Cristo estaba en Canaán, como a 40 kms de distancia. Desesperado, el padre se encargó de acercarse al Señor. Las Escrituras nos dicen: «Este, cuando oyó que Jesús había llegado de Judea a Galilea, vino a él…» (4:47).
A través de los años, decenas de madres en nuestra iglesia se nos han acercado llorando por su asolada familia. Quizás el esposo había abandonado la familia, o un hijo estaba en la prisión, o una hija se estaba prostituyendo para mantener su vicio a las drogas. A menudo, la madre es la última esperanza que la familia tiene para acercarse a Jesús. Así que ella toma la responsabilidad para interceder y ella ha decidido orar hasta que el Señor traiga liberación. Ella compromete a otros a orar con ella, diciendo: «Está más allá de toda esperanza. Necesitamos un milagro».
El noble, en Juan 4, tuvo esa clase de determinación y logró acercarse a Jesús. La Biblia dice que él «le rogó que descendiese y sanase a su hijo, que estaba a punto de morir» (4:47). ¡Qué imagen maravillosa de la intercesión! Este hombre hizo todo a un lado para buscar al Señor para que le diera una palabra.
Mas Cristo le respondió: «Si no viereis señales y prodigios, no creeréis» (4:48) ¿Qué quiso decir Jesús con esto? Él le estaba diciendo al noble que una liberación milagrosa no era su necesidad más apremiante. En lugar de eso, el asunto número uno era la fe de ese hombre. Piénselo: Cristo pudo haber entrado a la casa de esa familia, puesto sus manos sobre el hijo moribundo y sanarlo. Sin embargo, todo lo que esta familia sabría de Jesús es que él obra milagros.
Cristo deseaba más para este hombre y su familia. Él quería que ellos supieran que él era Dios encarnado. Así que le dijo al noble, en esencia: «¿Crees que es a Dios a quien ruegas por esta necesidad? ¿Crees que soy el Cristo, el Salvador del mundo?». El noble contestó: «Señor, desciende antes que mi hijo muera» (4:49). En ese momento, Jesús vio fe en este hombre. Es como si Jesús dijera: «Él cree que soy Dios encarnado». Porque luego leemos: «Jesús le dijo: Ve, tu hijo vive...» (4:50).
Tristemente, muchos creyentes siguen su camino antes de escuchar a Jesús. Pero este hombre se alejó en fe. ¿Cuál fue la diferencia? Él recibió una palabra del Señor. Él había rogado a Dios y esperó en él en fe. Y él no se fue hasta que recibió la promesa de vida. «Y el hombre creyó la palabra que Jesús le dijo, y se fue» (4:50).
La iglesia de Jesucristo debe estar ocupada ganando almas, y la mayoría de los cristianos son fieles haciendo esto. Oramos por las naciones perdidas, por avivamiento en nuestras ciudades y por nuestros vecinos inconversos. Doy gracias a Dios que su pueblo está haciendo este vital trabajo.
Pero, déjame preguntarte: ¿Quién esta orando fielmente por tu padre, madre, hermana, hermano, primo/a, abuelos inconversos? La oración por nuestros seres queridos debe ser de mayor importancia en nuestras vidas. Después de todo, la responsabilidad por tal oración descansa sobre aquellos que tienen el oído del Señor, que están lo suficientemente cerca de él para hacer tales pedidos. Ahora, si ese no eres tú, ¿entonces quién? ¿Quién orará fervientemente por la salvación de tu familia, si tú no lo haces?
Quizás piensas: «He testificado a mi familia por años. He vivido mi testimonio ante ellos fielmente. Ellos conocen mis convicciones. Sólo tengo que entregárselos a Jesús ahora». Es cierto que necesitamos entregar a nuestros seres amados al ministerio de convicción del Espíritu Santo, pero confiar en el Espíritu no significa que abandonemos la oración urgente por nuestra familia. Si dejamos de interceder por ellos estamos diciendo, en efecto: «No hay esperanza».
Confiar en el Señor significa hacer lo opuesto. Si realmente creemos en él para su salvación y liberación, rogaremos como hizo el noble: «Por favor, Jesús, ven ahora. Actúa rápidamente, antes que mi ser amado se pierda para siempre». Sólo una oración agresiva y ferviente puede combatir los dardos destructivos de Satanás para arruinar nuestra familia. Oraciones a medias no derribarán las fortalezas. Tenemos que ser sacudidos de nuestras propias preocupaciones y ponernos en serio con la oración. Y tenemos que quedarnos cerca de Jesús hasta que llegue su palabra.
Cuando los hijos se deslizan
Cuando Cristo estaba en las costas de Tiro y Sidón, «…una mujer cananea que había salido…clamaba diciéndole: ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí! Mi hija es gravemente atormentada por un demonio» (Mateo 15:22). Satanás se había mudado al hogar de esta mujer y tomó posesión de su hija. La palabra para ‘gravemente’ aquí viene de la raíz que significa depravada. En resumen, la muchacha era vil, mala, manejada por Satanás.
Ahora bien, ésta no era una mala madre. Aunque ella era gentil, ella creía. Después de todo, se dirigió a Jesús como «Señor, Hijo de David». En efecto, ella esta diciendo: «Tú eres el Salvador, el Mesías de Dios». En este momento, viene la pregunta: ¿Cómo puede Satanás tener acceso a la hija de un creyente? ¿Cómo puede el tomar posesión de niños que viven en un hogar santo?
Quizás tú eres un padre cristiano. Has criado a tu hijo en la iglesia y has hecho lo mejor para mostrarle el buen camino. Pero ahora, después de años asistiendo a la escuela dominical y escuchando sermones ungidos en la iglesia, se ha puesto frío e indiferente a las cosas de Dios. Le importa un bledo servirle a Jesús. Y te preguntas: «Señor, ¿cómo pudo suceder esto?».
A través de los años, he visto que esto les ha pasado a muchos hijos de ministros. Gran cantidad de estos jóvenes han entrado a nuestros centros de drogas ‘Desafío Juvenil’ después de estar fuera de control con las adicciones. Fueron criados en hogares santos, pero de alguna manera tomaron el mal camino. Sus vidas comenzaron a ser manejadas por poderes demoníacos, y llegaron a ser adictos a drogas, alcohol, pornografía y prostitución.
Mientras lees esto, puedes estar tomando un suspiro de alivio, pensando: «Gracias a Dios, que no es mi hijo o mi hija. Tengo buenos muchachos. Tuve cuidado de criarlos en el temor y conocimiento del Señor. Ellos conocen el camino correcto. Puede que no estén ardiendo por Jesús, pero por lo menos no están usando drogas».
Tales padres tienen derecho a ser agradecidos. Sin embargo, nunca temen que su hijo esté tibio hacia Jesús. Según el Señor mismo, estar tibio es una condición tan terrible como estar oprimido por demonios. Cuando Cristo advirtió: «Te vomitaré de mi boca», él no se estaba dirigiendo a drogadictos. Él estaba hablando a creyentes tibios en su iglesia (ver Apocalipsis 2-3). Jesús sabe que un espíritu de tibieza puede adormecer a cualquier creyente en tentaciones demoníacas infernales.
Tus hijos pueden ser amables, educados, y bien comportados. Ellos pueden alejarse de la mala compañía, respetar a los mayores y ser rectos moralmente. Pero si no son sinceros en su amor por Jesús –si están vagando espiritualmente– están en peligro. Ves, cualquier niño que es criado en un hogar de creyentes ya es el primer blanco de Satanás. El diablo persigue a aquellas familias que son más fervientes en su amor por Jesús. Pero ahora la tibieza del hijo ha facilitado el trabajo del enemigo. Él se deleitará al ver cuán fácil es atrapar a tu hijo o hija en una atadura de pecado.
Hasta los cristianos más devotos –incluyendo a ministros– pueden estar cegados por la trampa que Satanás ha tendido para sus hijos espiritualmente pasivos. El enemigo está buscando constantemente cómo apagar la menor chispa de vida espiritual que hay en ellos. Te ruego, padre cristiano: no permitas que el diablo llegue a tu hijo. Ponte sobre tu rostro diariamente y rodea a tu joven con intercesión. Dios te ha dado el poder para sacudirlo de su estado de tibieza.
Un testimonio personal
Cuando mis hijos eran adolescentes, pensé que simplemente podía amarlos y así hacerlos entrar al reino de Dios. Me dije: «Estaré disponible para mis hijos. Seré un amigo para ellos. Sólo necesito estar disponible para ellos, para que puedan comunicarme sus necesidades».
Entonces un día, mi hijo mayor, Gary, llegó llorando de la escuela. Fue directamente a su habitación y se tiró sobre la cama. Cuando le pregunté qué pasaba, contestó: «Papá, no creo que haya un Dios. Es todo un mito».
Supe entonces que todo el amor del mundo no podía resolver este tipo de ataque satánico. Y simplemente comunicarme con mi hijo no iba a solucionar el problema. No pude decirme a mí mismo: «Esto es sólo una mala etapa; se le pasará. Él es un buen muchacho; y él sabe que lo amo».
No, tuve que afrontar lo que estaba sucediendo ante mí: Satanás estaba tratando de robarle a mi hijo su fe genuina y ferviente. Yo vi a Gary entregarle su vida a Jesús a los cinco años y yo sabía que su fe era preciosa. Ahora el enemigo quería esa fe. Y estaba tratando de usar duda e incredulidad para destruirla. Efectivamente, Satanás estaba apuntando al mismo nervio central de nuestra familia: nuestra confianza en Jesús.
Yo sabía que sólo tenía una opción. Fui a mi cuarto de oración; y cerré la puerta detrás de mí, me puse sobre mi rostro, y me acomodé para la batalla. Determiné: «Satanás, no vas a tener a mi hijo». Desde ese día en adelante, clamaba al Señor a nombre de Gary. Yo rogaba: «Señor, guarda a mi muchacho del maligno».
El cambio que finalmente tomó lugar en Gary no sucedió de la noche a la mañana, o dentro de una semana, ni aun meses. Él siguió luchando con la confusión; pero llegó el momento cuando la confianza de Gary en Jesús fue restaurada. Y si has leído mis mensajes por algún tiempo, sabes que Gary ha servido en el ministerio a tiempo completo desde su adolescencia. Él es un devoto amante de Jesús. Y en este último año, tengo el privilegio de predicar a su lado en reuniones de otros ministros.
Cada uno de mis otros tres hijos tuvo sus propias pruebas de fe. Pero como sucedió con Gary, el Señor ha sido fiel para darles la victoria a Debbie, Bonnie y Greg también. Como su hermano, ellos también llegaron a ser piadosos amantes de Jesús y siervos en el ministerio. Aun así, mi intercesión por mi familia nunca se ha detenido. Ahora mi esposa, Gwen y yo nos unimos en oración a nuestros hijos adultos por nuestros diez nietos.
Una mujer que persistió en pedir
La mujer con la hija enferma persistió en buscar a Jesús. Finalmente, los discípulos le rogaron al maestro: «Señor, despídela, salgamos de ella. No deja de molestarnos». Fíjate cómo responde Jesús a las plegarias de la mujer: «Pero Jesús no le respondió palabra» (Mateo 15:23). Evidentemente, Cristo ignoró toda la situación. ¿Por qué haría esto? Sabemos que nuestro Señor nunca ha hecho oído sordo al clamor de cualquier buscador sincero.
El hecho es que Jesús sabía que la historia de esta mujer le sería contada a cada generación futura. Y él quiso revelar una verdad a todo aquel que la leyera. Así que él probó la tenacidad de la fe de esta mujer. Cuando finalmente le habló, él dijo: «No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel» (15:24). Cristo estaba diciendo, en resumen: «Yo vine para salvación de los judíos. ¿Por qué debiera malgastar mi evangelio en un gentil?».
Ahora, esta declaración hubiera alejado a muchos de nosotros. Pero la mujer no se movía; la condición de su hija era un asunto de vida o muerte para ella. Y ella no le iba a dar descanso a Jesús hasta que le diera lo que ella necesitaba.
Te pregunto: ¿Cuántas veces te das por vencido en la oración? ¿Cuántas veces te has cansado y razonaste: «He buscado al Señor. He orado y pedido. ¿Y obtuve resultados?». Bueno, ¿era un asunto de vida o muerte para ti? ¿Realmente buscaste al Señor con todo tu corazón, alma, mente y fuerza, sabiendo que no había otro recurso?
Considera cómo respondió esta mujer. Ella no respondió con una queja, o un dedo acusador, diciendo: «¿Por qué me lo niegas, Jesús?» No, la Escritura dice lo contrario: «Entonces ella vino y se postró ante él, diciendo: ¡Señor, socórreme!» (15:25).
Lo que sigue es difícil de leer. Una vez más, Jesús rechaza a la mujer. Sólo que esta vez su respuesta es aun más severa. Él le dijo: «No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos» (15:26).

Es importante para nosotros entender que los creyentes judíos de ese tiempo consideraban a los gentiles menos que los perros a los ojos de Dios. Por supuesto, Jesús no aceptaba esto; él no lanzaría una difamación racial a ninguna criatura del Padre Creador. Pero él sabía que esa mujer estaba enterada de la actitud de los judíos hacia los gentiles. Y, una vez más, él la estaba probando.
Ahora la madre le contesta: «Sí, Señor; pero aun los perrillos comen de la migajas que caen de las mesas de sus amos» (15:27). ¡Qué increíble respuesta! Esta mujer decidida no iba a ceder en su persecución de Jesús; y el Señor la elogia por eso. Jesús le dijo a la mujer: «Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieras. Y su hija fue sanada desde aquella hora» (15:28).
Amados, no debemos conformarnos con migajas. Nos han prometido toda la gracia y misericordia que necesitamos para nuestras crisis. Y eso incluye cada crisis que concierne a nuestras familias, salvas o no. Somos invitados para entrar audazmente al trono de Cristo, con confianza. Y debemos presentarle cada necesidad, sea un padre incrédulo o un hijo rebelde. Puede ser que no veamos a cada ser amado ponerse bien con el Señor o cambiar su vida; pero podemos erigir grandes murallas a su alrededor, para detener su carrera al infierno. Podemos pedir convicción sobre ellos y levantar muros de protección alrededor de ellos. También podemos orar por personas en sus vidas que les testifiquen.
Pero, hay una cosa que puedo asegurarte: estas cosas no sucederán si simplemente los entregamos a su suerte. Puede que tratemos de convencernos: «Sólo tengo que tomar el asunto en fe, ahora». Pero eso es una falsa coartada. Todo lo que hace es librarnos de derramar nuestro sudor espiritual y lucha en intercesión por las almas de nuestros seres queridos.
Te insto, haz ésta tu oración: «Señor, si uno de los míos se pierde, no será porque no ore. No será porque tome por sentado la obra del Espíritu en sus vidas. Y no será porque no llore sobre ellos. Pase lo que pase, voy a luchar en intercesión por ellos, hasta que uno de nosotros regrese a casa a estar contigo».

domingo, 2 de junio de 2013

El Consuelo de Dios

TRISTEZA y ANGUSTIA:
Dos reacciones emocionales instintivas, que si no se controlan, te pueden llevar a ESTADOS DEPRESIVOS profundos.

La primera REACCION NATURAL para combatir los estados depresivos, es el de buscar apoyo y compañia humana, pero eso no lo es todo; es necesario tambien buscar el apoyo y la fortaleza que unicamente Dios es capaz de dar...
Ante la TRISTEZA y ANGUSTIA que tanta ansiedad te produce, es vital que te desahogues ante Dios por medio de la oracion...
No tienes otra alternativa...
El apostol Pedro escribe lo siguiente:

Echando toda vuestra ansiedad sobre el, porque el tiene cuidado de vosotros.
1 Pedro 5:7

Necesitas consolarte y fortalecerte en Dios, pues las situaciones que te causan estos estados de animo, van mas alla de la ayuda que pueden ofrecerte las personas…
Entiendelo bien, necesitas el CONSUELO DIRECTO de Dios...

¿Que resultado obtendras?
Una PAZ a prueba de BALAS, aunque TODO lo tengas en contra...
Comprobaras que nada te perturbara, porque sabras que todo cuanto te acontezca estara encajado dentro de los propositos sabios de Dios; y que ademas tendras siempre su asistencia OPORTUNA, INESPERADA y MILAGROSA...

He aqui la palabra de Dios que estas necesitando ahora:

Por nada esteis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oracion y ruego, con accion de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardara vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesus.
Filipenses 4:6-7

sábado, 1 de junio de 2013

Palabras de Aliento

Si te dijese que en mi casa tengo una valija con dinero que es para tí y que sólo debes pasar a buscarla, ¿cuánto tardarías en llegar?
Dios nos ha hecho fieles y grandísimas promesas, mucho más importantes de las que pudiéramos imaginarnos; debemos creerlas y hacerlas nuestras por medio de la fe. Dios es el creador de todo cuanto existe, y El nos ha nombrado herederos de sus riquezas.
Quiero mostrarte, a la luz de la Palabra de Dios, cuáles son los planes del Señor para cada uno de nosotros. Agiganta tus expectativas ya que grandes cosas se avecinan. Todavía debes conocer lo que Dios quiere y puede hacer contigo. A veces, en medio de las luchas y los desánimos, es difícil aceptar que Cristo está a favor de nuestra vida; sin embargo tengo gratas noticias. Es Dios quien dice: hay un renuevo para tu vida.
Estás a las puertas de años donde cada cosa irá en un sentido de crecimiento y bien para cada hijo de Dios. Es hora de volvernos a Dios, corregir lo que haga falta. El está deseoso de renovarnos. Qué hermoso es sabernos amados por el Padre, y conocer que Jesucristo quiere redoblar su "inversión" en nosotros.
Pobre de aquel que no tiene fe ni esperanza; que desgracia inmensa estar dormido respecto de los beneficios de la vida en Cristo! Pero tú has despertado a la vida de la fe, y esto te hace beneficiario de una sobrepaga especial. Dios quiere llenarte de bienes y misericordia. Por mucho que hayas errado, el perdón de Dios está vigente para tí, y también un renuevo en todas las áreas de tu vida.
El Señor es el "gran restaurador" y El desea mantenernos en una constante novedad de vida que no sólo le agrada a Dios, sino que nos hace sentir plenos, felices y satisfechos.
Acorde al significado que nos aporta el diccionario, podemos asegurar que "renuevo" o "renovación" es la acción de llevar a nuevo un objeto; volverlo a su estado inicial, hacerlo de nuevo, acondicionarlo conforme al modelo original. La Biblia nos dice: "De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas." (2ª Corintios 5:17)
Allí vamos, a la renovación completa de nuestro ser; espíritu, alma y cuerpo.
Ruego a Dios que bendiga tu vida y te proyectes a una vida de triunfo y hazañas gloriosas en Cristo Jesús.

miércoles, 22 de mayo de 2013

Dios te ama, aunque no lo creas.

Si! Dios te ama, aunque no lo creas.

     Uno de los versículos centrales de la Biblia y por ende base de la fe cristiana, es Juan 3.16 “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en El, no se pierda, mas tenga vida eterna”. Esta es una preciosa afirmación hecha por el Apóstol Juan y revela la razón de Dios Padre al enviar a su Hijo por nosotros.
     Hoy reconozco que muchas veces al leer este versículo no capté la magnitud del mensaje, no capté su esencia. Hasta que ví que entre las letras que conforman la palabra mundo se escondía mi nombre. Fue ahí que entendí que el amor que llevó a Dios Padre a enviar a su Hijo unigénito es un amor personal.
     Bien podríamos escribir el versículo de esta manera “Porque de tal manera me amó Dios, que dio a su Hijo unigénito, para que creyendo en El, no me pierda, mas tenga vida eterna” (cursivas y subrayado añadidos míos). Fue como si el versículo hubiese saltado de la Biblia a mis ojos, como si hubiese tomado vida.
“...me amó Dios.” Pero ¿Cómo es eso que Dios me ama? Y ¿Por qué? No es fácil responder a estas preguntas, pero podríamos empezar por aceptar la inmutable verdad de que Dios nos ama. Dios nos ama a cada uno de nosotros, pero no de manera general sino de manera individual. Si! Dios te ama, lo creas o no. Es fácil decir esto pero es dificil asimilarlo, sin embargo todos relacionamos a Dios con el amor. Decimos “Dios es amor” y razón tenemos, pues esta es una de las características de Dios. El amor de Dios no tiene un motivo o una razón específica, no tiene un principio determinado, no puede ser influenciado, no te lo puedes ganar, no tiene fin, simplemente es. Dios te ama.
     Muy a pesar de esta realidad nos enfrentamos a menudo con la duda, con la idea de que tal vez Dios no me ama. O tal vez estamos completamente seguros de que Dios nos ama y sin embargo algo nos roba la seguridad que tal afirmación tiene. Puede que una parte de nosotros no este tan segura y nos este impidiendo disfrutar plenamente lo que significa saberse amado por Dios.
     Tal vez las siguientes preguntas nos pueden ayudar un poco a reflexionar en esto. Por favor, tomate un tiempo antes de responderte estas preguntas y pidele a Dios que guie tus pensamientos a traves de su Espíritu Santo. Es mi deseo que el Señor te bendiga para que sigas creciendo en el conociemiento de su Palabra, en el conocimiento de su verdad.
¿Crées que Dios te ama?
¿Éres conciente de esa realidad?
¿Has dudado que Dios te ama?
¿Te sientes amado por Dios?
¿Puedes ver el amor de Dios en tu vida?
     Si dices que Dios te ama, ¿Crées que te ama mucho? ¿Poquito? ¿A veces? ¿Nada? Pues Jesús no dió un poquito de su sangre ni tampoco mucha, la dió toda. ¿Sabes porqué lo hizo? ¿Sabes porque Jesús fue obediente hasta la muerte y muerte de cruz? Para reconciliarte con Dios, para salvarte. Pero ¿porqué? Y la pregunta no tiene como fin buscar el porque necesitabas reconciliarte con Dios, no va dirigida a saber de que te salvó tu Dios sino el porque lo hizo. En la Biblia NO se nos dice que los hombres le pidieron un plan de salvación a Dios y mucho menos que fuera gratis. No hubo un hombre que intercediera por la humanidad ante Dios pidiendole un plan de salvación, como en su tiempo lo hizó Abraham pidiendo por la salvación de Sodoma y Gomorra (Génesis 18.20-33). No fue que Dios le dijo al Espíritu Santo “Espíritu Santo a que no te imaginas lo que me acaba de pedir Pépe el andaluz, me ha pedido un plan de salvación para toda la humanidad, me ayudas a convencer a Jesús para que vaya?”. Esto NO fue idea del hombre.
¿Cuál fue el motivo que llevó a Dios a idear un plan de salvación para ti? Un plan en el cual utilizó una cantidad incontable de personas, entre ellos profetas, reyes y pescadores, hombres y mujeres. Un plan el cual aun es predicado hoy en día (y gracias a Dios por esto), un plan por el cual muchos murieron por atreverse a proclamar.
     Amigos, no puedo pretender explicar lo que yo mismo no entiendo. Sólo se que el amor de Dios por mí y por tí es real. El amor de Dios se hizo carne y habitó en medio de los hombres. No hay demostración mas grande de amor que el de aquel que da su vida por sus amigos (Juan 15.13). Jesús dejó su trono, bajó a la tierra, habitó entre nosotros y dió su vida para reconciliarnos con Dios (Filipenses 2.5-8). Esta es pues la confirmación del amor de tu Padre Celestial. Dios ha dado todo por ti, hasta a su único Hijo y nada hay que El no haría por ti (Romanos 8.31-32).
     No permitas pues Amigo que la duda eche raíces en tu corazón, no permitas que pensamientos que son contrarios a los de Dios influyan en tu mente, no permitas que el diablo o el mundo te roben la seguridad que tienes en Cristo y todo lo que esto significa. Dios te cuida, te abraza, te canta, te ama, te consuela, te esfuerza, te sostiene, es tu escudo y tu lanza, tu roca fuerte, tu fortaleza. Es tu Padre Celestial que desde el vientre te conoció, te ha visto llorar y reir, te puso nombre y nada ni nadie podrá arrancarte de sus manos pues suyo eres.
Gracias Señor porque a pesar de que nos conoces nos amas...

Por Carlos Pérez