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sábado, 5 de abril de 2014

Reflexiòn





2 Colosenses 3:15-17 comparte: Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos. La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales. Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.

miércoles, 19 de marzo de 2014

El perdón te libera de una atadura

La naturaleza misma de Dios es el amor. Nos concibió con esa condición: la de poder amar y ser amados. Sin embargo el pecado nos lleva a cuidar y alimentar el odio. La falta de amor es una atadura en nuestra vida que aprovecha Satanás ara traernos enormes problemas, a nivel espiritual y físico. Es con el poder de Dios que no solo escogemos perdonar sino que logramos perdonar. De paso, en Dios, se produce la sanidad interior que tanto necesitamos.
I.  COMO DIOS NOS AMA, DEBEMOS NOSOTROS AMAR Y PERDONAR
1.  El amor nace en el corazón.
1.1.  El amor de Dios es eterno (Jeremías 31:3)
1.2.  El amor de Dios no tiene límites (Juan 3:16)
2.  El amor de Dios debe ser correspondido
2.1.  Amando a Dios (Mateo 22:37-39)
2.2.  Amando al prójimo
Los pensamientos determinan nuestras acciones:
a.  El 80% de los pensamientos son negativos. Los siembra el adversario.
b.  El 20% de los pensamientos son positivos.
c.  Cuando juzgamos a alguien, abrimos puertas al acusador de nuestros hermanos.
d.  Criticar y juzgar nos torna negativos en la fe de pensar.
e.  Dios valora que hablemos palabras de vida y bendición.
3.  La falta de perdón es una atadura que aprovecha Satanás (Juan 10:10 a)
3.1.  Los pensamientos deben llevarse cautivos a Cristo (2 Corintios 10:5)
3.2.  Criticar y juzgar acarrea juicio (Mateo 7:1, 2)
II.  DIOS NOS DIO LA POSIBILIDAD DE ESCOGER PERDONAR
1.  Dios nos perdona por gracia, misericordia y amor..
1.1.  Desarrollamos perdón cuando comprendemos que también fallamos.
1.2.  Si sembramos perdón, cosecharemos perdón.
2.  El perdón opera bajo principios como la siembra y la cosecha (Lucas 6:37, 38)
2.1.  La misericordia triunfa sobre el juicio
2.2.  La antesala de una buena reconciliación con Dios es perdonar al prójimo y perdonarnos a nosotros.
3.  Nadie nos obliga. Cada uno escoge perdonar (Mateo 6:12, 13)
3.1.  Perdonar a quienes nos ofenden, perfecciona el perdón de Dios en nosotros (Mateo 6:14, 15)
3.2.  No perdonar al prójimo, estorba nuestro servicio a Dios (Mateo 5:23, 24)
3.3.  Arrepentirnos de juzgar al prójimo y perdonar, son llaves para salir de la prisión.
4.  La misericordia triunfa sobre la justicia (Santiago 2.13)
III.  ¿QUÉ OCURRE CUANDO PERDONAMOS?
1.  La falta de perdón afecta nuestra relación con Dios y contamina a otros (Hebreos 12:15)
2.  Cuando no perdonamos, le damos derecho legar al enemigo espiritual para que nos asedie.
3.  Si se lo permitimos, Dios nos da libertad mediante la fuerza y el poder para perdonar (Isaías 61.19
4.  Cuando perdonamos, desatamos a quien nos hizo daño (Mateo 16.19)
Conclusión:
Cuando comprendemos por las Escrituras que Dios nos ama, aprendemos a amar y a valorar la trascendencia de perdonar a quienes nos han causado daño, y por supuesto, perdonarnos a nosotros mismos. Recuerde que absolutamente nadie nos obliga a perdonar. Es una decisión personal. Y podemos avanzar en ese proceso, no en nuestras fuerzas sino en el poder de Dios. ¡El es quien sana las heridas y nos permite una vida plena! Hoy es el día oportuno para tomar una decisión sabia: perdonar.
Contacte al Autor: pastorfernandoalexis [arroba] gmail.com
Ministerio: Alianza Cristiana y Misionera Colombiana

domingo, 16 de marzo de 2014

A Dios se le conocía con varios nombres, Shalom es Dios de paz, Jireh es Dios proveedor, Jehová Sama es el que está presente, pero por sobre todo nombre, está el de Jesús. Nuestro intercesor, quien nos eligió para dar fruto y en quien tenemos autoridad como embajadores de Su amor . La llave que abre la puerta para recibir lo que oramos es el nombre de Jesús. Entonces, cuando recibimos lo que pedimos, podremos decir: “Dios me respondió, alabado y glorificado sea Su nombre” .

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viernes, 7 de marzo de 2014

Como en el cielo,así también en la tierra

El motivo de ser Casa para el Reino en la tierra es, para provocar un encuentro sobrenatural entre Dios y los hombres. 
Nosotros hemos sido diseñados para que la gente cuando nos vea, pueda entender en parte, como se vive en el cielo y como es vivir en la tierra con el cielo adentro.
En otras palabras, debemos reflejar la vida de cielo en la tierra. Las limitaciones humanas no son un obstáculo para reflejar Su gloria. Dios nos incorporo a su plan, al hacerlo, destino a sus hijos, no a los ángeles, sino a sus hijos, para reflejarlo.
Dice Isaías 60:1-2 (BLS) "… Ustedes están llenos de esplendor porque la gloria de Dios brilla sobre ustedes. Una noche oscura envuelve a las naciones, pero Dios hace brillar su luz, y los habitantes del mundo verán tu gloria futura. Lo más parecido al Cielo en la tierra, somos nosotros.
La biblia dice, "Verán…" Esta palabra habla de: Habilitación para reflejar a Dios. Autoridad otorgada por Gracia, para ser reflejo de lo Eterno. Luz en medio de las tinieblas.
Dios va a encender a sus representantes. Todo lo que esta activado en el Cielo, se verá por medio nuestro en la tierra. Esto es, la combinación para que se abran los cielos en la tierra está en mano de los hijos de Dios.
La pregunta es ¿Se puede vivir en la tierra reflejando lo que sucede en el Cielo? La respuesta es: Sí.
Por dos motivos: Porque Somos Casa y porque Jesús nos delego la manifestación. Asimilando que somos casa
Dios no solo nos ve como hijos, sino que también nos ve como Casa.
El ser humano es la casa visible de un Dios invisible. Por eso dice la palabra que "Aquel que destruye su cuerpo (templo), Dios lo destruirá a El…" (1 Cor. 3:17) ¿Por qué? Porque nuestro cuerpo es Casa y permite manifestar de una manera visible su invisibilidad.
Si soy Casa, entonces en mí habita todo lo que en el cielo habita. El motivo de ser Casa para el Reino en la tierra es, para provocar un encuentro sobrenatural entre Dios y los hombres. Esto es, los recursos que necesitamos están en Nuestra Casa, que es Casa de Dios, para que el hombre vea que el Cielo actúa en la Tierra.
Juan 1:14 (NVI) dice "Y el Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros…"
La palabra Habitó sig.: "Hizo su asa…" Jesús es presentado en la palabra de Juan como Casa de Dios en la tierra.
Dice la palabra en Colosenses 2:9 (PDT) "Todo lo que Dios es, vive en Jesús, en su cuerpo humano."
Jesús viene a materializar permanentemente la visión que tuvo Jacob en Génesis 28. En su visión, Jacob vio una escalera del Cielo uniendo a la tierra y por medio de ella veía ángeles subir y bajar.
Ahora, la falta de conocimiento de Jacob es la misma que tenemos hoy, él dijo Génesis 28:16 "El Señor está en este lugar, y yo no me había dado cuenta." (Vs. 17) dice "y dijo: ¡Cuán terrible es este lugar! No es otra cosa que casa de Dios, y puerta del cielo…"
La falta de conocimiento en saber que somos Casa, es lo que ha frenado la actividad Sobrenatural en nosotros. Entonces ¿Qué quiero decir? Que si asimilo que soy Casa, entonces la actividad del Cielo estará en mí. La visión de Jacob, de ver ángeles subir y bajar, es nuestra realidad presente. Digamos, actualmente hay una actividad espiritual para "proveer a las diferentes Casas" de lo necesario para reflejar la Gloria de Dios.
Prepárate para el movimiento espiritual. Lo que nunca antes se movió y manifestó, es lo que se está moviendo hoy a tu favor.
Jesús nos delego la manifestación
La aparición de Jesús en el mundo fue un escándalo. ¿Por qué? Porque Él vivía en la tierra como estaba acostumbrado en el Cielo. Lo que para Jesús era normal, para la gente era una locura. Ahora, los resultados fueron multitudes de personas transformadas por el Poder del Reino. Los resultados fueron, multitudes de corazones viviendo como en el Cielo, pero en la tierra.
Ese poder se nos delego a nosotros. Para que sea multiplicado.
Un creyente, una iglesia sin manifestación, no puede cumplir el Propósito en la tierra. Esto es, sino muestro la manifestación del Cielo, todo lo que haga no tiene sentido, porque carece de poder.
Dice Juan 14:12 (NVI) "…el que cree en mí las obras que yo hago también él las hará, y aun las hará mayores, porque yo vuelvo al Padre."
Jesús nos habilito para manifestar de la misma esencia que el manifestó.
La palabra "Mayores" aquí sig.: calidad, no cantidad. Esto significa que por ser casa, en nosotros habita el derecho de manifestar con calidad su poder.
Dice Juan 14:17 "Ahora, el Espíritu Santo esta con ustedes, pero va a estar con ustedes…" Jesús en esta palabra demuestra dos cosas, la primera que está con nosotros, la segunda que estará por sobre nosotros. Esto es, que no solo habita, sino que también se manifiesta. Se puede vivir en la tierra como en el Cielo. A pesar de nuestra limitaciones humanas, la realidad es que, Dios diseño que nuestro único límite sea el Cielo. Ni pares.
Pastor Sahir Akel- Mensaje de Sahir Akel, pastor de la iglesia centro de producción cristiana en la ciudad de Chascumús, Argentina.
- Contacto: diariocpc@hotmail.com - Seguir en Facebook

jueves, 6 de marzo de 2014

Reflexion

Cuando Dios satisface una necesidad grande, creemos que es lo único que tiene para nosotros, pero no es así. Lo mismo sucedió con los diez leprosos, quienes fueron sanos, pero no agradecidos, ya que solo uno volvió y fue el único que recibió salvación y plena restauración. Realmente el Reino de Dios solamente lo alcanzó a él. Nuestro Padre quiere bendecirnos en abundancia en todo sentido, desea que Su plan perfecto se cumpla en nuestra familia, en el trabajo y en lo que nos ha llamado a hacer, pero no podrá hacerlo si tú no te das cuenta de ello y solo lo buscas para resolver un problema específico. Si pensamos en nuestras finanzas, Él quiere mejorar también nuestra relación familiar. Si piensas en tu matrimonio, Él también piensa en tus hijos y en tus nietos. Así que no le pongas límites y entrégale cada área de tu vida para que Él obre según Sus promesas. No te conformes con lo que has recibido de Dios, porque ¡hay mucho más!


Pastor Cash Luna

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lunes, 6 de enero de 2014

A vencer este 2014!!!

El año más glorioso del rey David fue cuando venció a Goliat; el año más glorioso de Josué fue cuando luchó y conquistó la tierra prometida; el año más glorioso de Moisés fue cuando liberó de la esclavitud al pueblo de Israel, cuando separó las aguas del mar porque los perseguían; y claro, el año más glorioso de Jesús fue cuando murió en la cruz por nosotros y venció a la muerte. Si tienes fe en que el 2014 será glorioso, ten por seguro que no será fácil, sino requerirá esfuerzo. Las coronas y las recompensas son para quienes ganan las batallas, porque hay un galardón detrás de cada lucha que en la que se obtiene la victoria.




Pastor Cash Luna
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lunes, 2 de diciembre de 2013

Fortaleciendo nuestro interior.

Para fortalecer tu interior, espera en Dios y limpia tu corazón (Salmo 51:10). Nuestro corazón se renueva y fortalece con la fe. Ser cristiano no te aleja de lo externo, pero garantiza que no te afecte. Los diamantes más valiosos son los que tienen menos impurezas. Son clasificados por su peso, color, corte y claridad. A mayor transparencia y menor cantidad de rastros de carbón, más valor. Solo quienes se mantienen en santidad son utilizados por Dios. La presión de hoy, lo que te atribula es la oportunidad para formar algo precioso. Dios lo hará si lo crees.
-Pastor Cash Luna-

lunes, 21 de octubre de 2013

Regocijaos en el Señor siempre

Filipenses 4:4-6 nos anima: Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos! Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca. Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Repite una y mil veces lo que el Señor te dice: no te afanes. Recuerda que si estás tenso no demuestras tu gentileza y con esa actitud no hallarás respuestas. Ora buscando en Dios la solución de a los problemas y sé agradecido confiando que Él te dará la respuesta.

viernes, 26 de julio de 2013

Generosidad

Hay mas promesas en la Biblia acerca del “dar” que sobre cualquier tipo de promesas, de hecho, Dios habla más acerca del “dar” que sobre el cielo y el infierno.
Porque? Porque Dios quiere que seamos como El.
Dios es un Dios generoso, de no ser por la generosidad de Dios, nosotros no podríamos tener nada, no podríamos siquiera tomar nuestro siguiente aliento de no ser por la generosidad de Dios, El quiere que aprendamos a ser generosos, es como si nos estuviera diciendo “quiero que aprendas a ser como Yo, soy generoso contigo y quiero que aprendas a ser como Yo, para ser generoso con los demás“.

Aquí tenemos una de estas promesas que Dios hace “2Co 9:6 Pero esto digo: el que siembra escasamente, escasamente también segará; y el que siembra abundantemente (con bendiciones), abundantemente (con bendiciones) también segará. ” .
Conocemos este principio porque es verdad en cada área de nuestra vida, cualquier cosa que nosotros sembremos, eso cosecharemos:
Si acostumbramos juzgar, los demás nos juzgaran
Si criticamos todo el tiempo, los demás nos criticaran
Si hablamos de los demás, entonces ellos hablaran de nosotros
Cualquier cosa que demos, lo recibiremos de vuelta, como dice el viejo adagio “con la misma moneda que pagues te han de pagar”.
Por otra parte podemos sembrar lo positivo, si nosotros sembramos animo, afirmación, cariño, recibiremos de vuelta animo, afirmación y cariño, si sembramos amor, las personas van a sembrar amor en retorno a nosotros. Dios planeo el universo de esta forma.
Y siempre recibiremos en retorno más de lo que damos, Siempre!!
Si yo siembro una semilla en la tierra no voy a recibir una semilla en retorno, voy a recibir cientos de semillas de lo que haya sembrado, así que cualquier cosa que damos lo recibiremos de vuelta multiplicado en gran manera.
Porque? Porque Dios desea que aprendamos a ser generosos; Ahora, no estoy diciendo que si damos dinero a Dios El nos devolverá el doble, nosotros cosechamos lo que sembramos cuando damos generosamente, de todas formas seria posible que cosechemos una gran fe o cosechemos grandes recompensas en el cielo, generosidad invertida para la eternidad.
Tarde o temprano debo preguntarme a mi mismo si voy a confiar en estas promesas cuando Dios dice “Yo me haré cargo de todas tus necesidades si tan solo eres generoso”.
Dios sabe que el ser generoso es opuesto a la naturaleza humana, nuestra naturaleza es acumular, amontonar, amasar, para tomarlo todo para nosotros mismos. Y ser temerosos e inseguros, pensamos que no podemos darlo nada “debo conservarlo todo, de otra forma como cuidare de mi mismo?”.
Pero Jesús enseña que la vida no consiste en lo que consigues, es acerca de lo que das, y, por el dar, nuestra fe es fortalecida.
Tres lecciones acerca de la generosidad:
- Dios es la fuente de todo cuanto tenemos, de no ser por Dios no tendríamos nada, Dios nos creo y nos ha escogido para darnos todo cuanto tenemos, El puede tomarlo todo de nuevo o puede darnos mas aun, El es la fuente y lo que tenemos es un regalo.
- Dios no necesita nuestro dinero, El simplemente usa el dar (en cualquier sentido) como un medio para fortalecer nuestra fe, El nos enseña a no ser egoístas y confiar en El.
- Dios desea que seamos generosos, así podremos cumplir nuestro propósito.
“Y Dios puede hacer que toda gracia abunde para ustedes, de manera que siempre, en toda circunstancia, tengan todo lo necesario, y toda buena obra abunde en ustedes.” (2 Cor 9:8)

miércoles, 22 de mayo de 2013

Dios te ama, aunque no lo creas.

Si! Dios te ama, aunque no lo creas.

     Uno de los versículos centrales de la Biblia y por ende base de la fe cristiana, es Juan 3.16 “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en El, no se pierda, mas tenga vida eterna”. Esta es una preciosa afirmación hecha por el Apóstol Juan y revela la razón de Dios Padre al enviar a su Hijo por nosotros.
     Hoy reconozco que muchas veces al leer este versículo no capté la magnitud del mensaje, no capté su esencia. Hasta que ví que entre las letras que conforman la palabra mundo se escondía mi nombre. Fue ahí que entendí que el amor que llevó a Dios Padre a enviar a su Hijo unigénito es un amor personal.
     Bien podríamos escribir el versículo de esta manera “Porque de tal manera me amó Dios, que dio a su Hijo unigénito, para que creyendo en El, no me pierda, mas tenga vida eterna” (cursivas y subrayado añadidos míos). Fue como si el versículo hubiese saltado de la Biblia a mis ojos, como si hubiese tomado vida.
“...me amó Dios.” Pero ¿Cómo es eso que Dios me ama? Y ¿Por qué? No es fácil responder a estas preguntas, pero podríamos empezar por aceptar la inmutable verdad de que Dios nos ama. Dios nos ama a cada uno de nosotros, pero no de manera general sino de manera individual. Si! Dios te ama, lo creas o no. Es fácil decir esto pero es dificil asimilarlo, sin embargo todos relacionamos a Dios con el amor. Decimos “Dios es amor” y razón tenemos, pues esta es una de las características de Dios. El amor de Dios no tiene un motivo o una razón específica, no tiene un principio determinado, no puede ser influenciado, no te lo puedes ganar, no tiene fin, simplemente es. Dios te ama.
     Muy a pesar de esta realidad nos enfrentamos a menudo con la duda, con la idea de que tal vez Dios no me ama. O tal vez estamos completamente seguros de que Dios nos ama y sin embargo algo nos roba la seguridad que tal afirmación tiene. Puede que una parte de nosotros no este tan segura y nos este impidiendo disfrutar plenamente lo que significa saberse amado por Dios.
     Tal vez las siguientes preguntas nos pueden ayudar un poco a reflexionar en esto. Por favor, tomate un tiempo antes de responderte estas preguntas y pidele a Dios que guie tus pensamientos a traves de su Espíritu Santo. Es mi deseo que el Señor te bendiga para que sigas creciendo en el conociemiento de su Palabra, en el conocimiento de su verdad.
¿Crées que Dios te ama?
¿Éres conciente de esa realidad?
¿Has dudado que Dios te ama?
¿Te sientes amado por Dios?
¿Puedes ver el amor de Dios en tu vida?
     Si dices que Dios te ama, ¿Crées que te ama mucho? ¿Poquito? ¿A veces? ¿Nada? Pues Jesús no dió un poquito de su sangre ni tampoco mucha, la dió toda. ¿Sabes porqué lo hizo? ¿Sabes porque Jesús fue obediente hasta la muerte y muerte de cruz? Para reconciliarte con Dios, para salvarte. Pero ¿porqué? Y la pregunta no tiene como fin buscar el porque necesitabas reconciliarte con Dios, no va dirigida a saber de que te salvó tu Dios sino el porque lo hizo. En la Biblia NO se nos dice que los hombres le pidieron un plan de salvación a Dios y mucho menos que fuera gratis. No hubo un hombre que intercediera por la humanidad ante Dios pidiendole un plan de salvación, como en su tiempo lo hizó Abraham pidiendo por la salvación de Sodoma y Gomorra (Génesis 18.20-33). No fue que Dios le dijo al Espíritu Santo “Espíritu Santo a que no te imaginas lo que me acaba de pedir Pépe el andaluz, me ha pedido un plan de salvación para toda la humanidad, me ayudas a convencer a Jesús para que vaya?”. Esto NO fue idea del hombre.
¿Cuál fue el motivo que llevó a Dios a idear un plan de salvación para ti? Un plan en el cual utilizó una cantidad incontable de personas, entre ellos profetas, reyes y pescadores, hombres y mujeres. Un plan el cual aun es predicado hoy en día (y gracias a Dios por esto), un plan por el cual muchos murieron por atreverse a proclamar.
     Amigos, no puedo pretender explicar lo que yo mismo no entiendo. Sólo se que el amor de Dios por mí y por tí es real. El amor de Dios se hizo carne y habitó en medio de los hombres. No hay demostración mas grande de amor que el de aquel que da su vida por sus amigos (Juan 15.13). Jesús dejó su trono, bajó a la tierra, habitó entre nosotros y dió su vida para reconciliarnos con Dios (Filipenses 2.5-8). Esta es pues la confirmación del amor de tu Padre Celestial. Dios ha dado todo por ti, hasta a su único Hijo y nada hay que El no haría por ti (Romanos 8.31-32).
     No permitas pues Amigo que la duda eche raíces en tu corazón, no permitas que pensamientos que son contrarios a los de Dios influyan en tu mente, no permitas que el diablo o el mundo te roben la seguridad que tienes en Cristo y todo lo que esto significa. Dios te cuida, te abraza, te canta, te ama, te consuela, te esfuerza, te sostiene, es tu escudo y tu lanza, tu roca fuerte, tu fortaleza. Es tu Padre Celestial que desde el vientre te conoció, te ha visto llorar y reir, te puso nombre y nada ni nadie podrá arrancarte de sus manos pues suyo eres.
Gracias Señor porque a pesar de que nos conoces nos amas...

Por Carlos Pérez

jueves, 11 de abril de 2013

Abrazando la batalla de la fe

 

Abrazando la batalla de la fe

Por Francis Frangipane
A pesar de los conflictos mundiales, el Espíritu Santo está guiando a la verdadera Iglesia hacia su mayor tiempo de transformación. No debemos concentrarnos en las presiones de este tiempo, como si fueran obstáculos establecidos para detenernos. En las manos del Todopoderoso, estas son las mismas armas que utiliza para perfeccionarnos.
Uno de los problemas de interpretar los eventos del fin de los tiempos, es la tendencia a enfocarnos sólo sobre un grupo de condiciones. Si sólo nos concentramos en los hechos que satanás está desatado o que la perversión, las guerras, los terremotos y las hambrunas están escalando, podríamos concluir que la dificultad y las tinieblas es todo lo que nos espera hasta el rapto. Como lo mencioné, muchas personas enseñaron que la vida se pervertirá cada vez más hasta que Cristo regrese.
Pero el mismo Espíritu que predijo las condiciones peligrosas hacia el fin de los tiempo, también pronosticó que, a pesar de las dificultades y las batallas, el Evangelio del amor de Cristo será proclamado a todas las naciones (Mateo 24:14). El Señor también dijo que la cosecha de cristianos de los últimos tiempos alcanzarán la estatura plena (Marcos 4:28-29) y los que conozcan a su Dios se fortalecerán, harán hazañas, brillarán como las estrellas y guiarán a multitudes hacia la justicia (Daniel 11:32, 12:3).
En cada tiempo Dios nos reclama caminar como vencedores. Nuestro llamado es a orar, perseverar en la guerra espiritual, interceder por nuestros líderes y soldados para no renunciar a nuestra visión de un avivamiento mundial, sin importar los escenarios que podamos enfrentar. El propio hecho que algunas naciones están experimentando un avivamiento y grandes cosechas en los últimos años (como Uganda y Fiyi), nos recuerda que también es el tiempo para nuestras propias naciones. Debemos mantener nuestro enfoque en ser como Cristo en todas las cosas. Nos debemos sentir abrumados por el torrente de maldad que se levantó sobre nuestras sociedades, pero la promesa de Dios es que cuando el enemigo proceda de esta manera, Él levantará un estandarte en su contra (Isaías 59:19).
Debemos preguntarnos, ¿nos estamos enfocando en el torrente del enemigo o somos conscientes del estandarte que Dios está levantando para detener el asalto de la maldad? No olvidemos que aún cuando las tinieblas cubran la tierra y la oscuridad profunda cubra a los pueblos, Dios promete que su gloria se levantará sobre nuestra vida y su presencia será visible a través de nosotros. Aunque parezca que las tinieblas nunca fueran a terminar, el Señor promete que al final de la guerra entre la luz y las tinieblas, “las naciones serán guiadas por tu luz, y los reyes, por tu amanecer esplendoroso” (Isaías 60:1-3). La Palabra de Dios revela que el desarrollo del panorama de los eventos de los últimos tiempos también será un “período de restauración” permanente (Hechos 3:20-21).
Esto no quiere decir que el mundo será dominado por la Iglesia (como algunos enseñan equivocadamente), sino que la verdadera Iglesia será gloriosa, dominada y transformada por Cristo. Este despliegue final de gracia será consumado en una Iglesia como Cristo, cuya madurez espiritual manifestará en la tierra la persona y las pasiones del mismo Jesucristo. Nuestra batalla es la batalla de la fe: ¿Realmente creemos lo que Dios prometió? Nuestra guerra es contra principados y poderes: ¿Creemos que Cristo “salpicará (limpiando para traer perdón y transformación) a muchas naciones”? (Isaías 52:15).
Yo creo en las promesas de Dios. Su Palabra no sólo me conforta en tiempos de tribulación, es una espada que agito durante la guerra espiritual. ¡Su Palabra fiel es lo que proclamo sobre mi familia, mi ciudad y mi nación! Considere su declaración: “… así es también la palabra que sale de mi boca: No volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo deseo y cumplirá con mis propósitos” (Isaías 55:11). No importa cuánto arrecie la batalla, la Palabra de Dios no regresará hacia Él vacía.
Considere también su pacto: “Has visto bien, dijo el Señor, porque yo estoy alerta para que se cumpla mi palabra” (Jeremías 1:12). Y su accesibilidad: “Pero la justicia que se basa en la fe afirma: No digas en tu corazón: ¿Quién subirá al cielo? (es decir, para hacer bajar a Cristo) o ¿Quién bajará al abismo? (es decir, para hacer subir a Cristo de entre los muertos). ¿Qué afirma entonces? La palabra está cerca de ti; la tienes en la boca y en el corazón. Ésta es la palabra de fe que predicamos…” (Romanos 10:6-8).
No somos meros mortales tropezando ciegamente en la tierra, separados de Dios y aislados de su respuesta hacia nuestras necesidades. ¡No! Somos nuevas criaturas, nacidas de nuevo y habitación para el Espíritu Santo del Dios Todopoderoso.
Sí, pujamos e intercedemos, nos arrepentimos por nuestros pecados y por los pecados de nuestras naciones. Pero el peso de nuestra victoria no descansa sobre cuánto pujamos y gemimos, sino sobre cuán sinceramente creemos en lo que Dios prometió. El Señor no quiere que nos preocupemos sobre el futuro, quiere que lo creemos por medio del conocimiento de su voluntad, a través de la proclamación de su Palabra, la “espada del Espíritu” (Efesios 6:17) y por rendirnos ante el poder del Espíritu Santo. Luego nos promete: “Todo el que confíe en él no será jamás defraudado” (Romanos 10:11).
La espada que Dios colocó en nuestra boca y en nuestros corazones no es otra cosa que el eco de su voz en nosotros. Entonces, no podemos lloriquear por las condiciones negativas en el mundo o lamentarnos con oraciones llenas de temor e incredulidad. Abracemos la batalla de la fe. ¡Que el amor de Cristo por la humanidad sea la motivación que nos conmueve! Levante su Biblia y decrete en voz alta las promesas de la Palabra de Dios. Tome cualquier verso citado y declárelo en voz alta, con fe y autoridad. Le garantizo que si declara la Palabra de Dios con fe, se soltará el poder que hay en nuestro espíritu y a través de él. Ningún poder puede limitar las promesas que Dios inspiró en su Libro.
Nos asegura: “¿Cómo que si puedo? Para el que cree, todo es posible” (Marcos 9:23). Quebrantemos las ataduras del espíritu pasivo. ¡Levantemos la espada del Espíritu y abracemos la batalla de la fe!
Señor, me arrepiento del egoísmo y el temor. ¡Entrena mis manos para la guerra! Enséñame a pararme y pelear a favor de la causa de los justos. En el Nombre de Jesús, Amén.

Fuente:http://rinconprofetico.blogspot.com/2013/01/abrazando-la-batalla-de-la-fe.html