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lunes, 13 de mayo de 2013

El Poder del Arrepentimiento

EL PODER DEL ARREPENTIMIENTO

Salmo 51:16-17
16Tú no te deleitas en los sacrificios ni te complacen los holocaustos; de lo contrario, te los ofrecería. 17 El sacrificio que te agrada es un espíritu quebrantado; tú, oh Dios, no desprecias al corazón quebrantado y arrepentido.  (NVI)
Preguntas:
¿Qué es arrepentimiento?
¿Cuales son los beneficio del arrepentimiento?
¿Por qué es importante arrepentirnos constantemente? 

1.     ¿QUÉ ES ARREPENTIMIENTO? 
·       Arrepentimiento no es algo que se demuestra con gestos físicos tales como derramar lagrimas o simplemente expresarlo sino a través de los frutos que demuestran que verdaderamente ha existido un cambio. (Mateo 3.8) 
·       El arrepentimiento es cambiar totalmente de dirección, es decir que si íbamos caminando hacia el sur damos media vuelta y caminamos hacia el norte. (2 Crónicas 7.14) 
·       El arrepentirse y cambiar de dirección nos abre las puertas para la prosperidad en todas las áreas de nuestras vidas. (Proverbios 28.13) 
2.     EL ARREPENTIMIENTO DEBE SER CONTINUO (1ª. Corintios 11.28) 
·       El arrepentimiento no es solamente para aquellos que vienen por primera vez a Jesús ya que todos de alguna manera ofendemos a Dios si no con hechos, con palabras y aun con nuestros pensamientos por esto debemos probarnos a nosotros mismos y pedir perdón. 
·       La vida cristiana es un proceso desde el momento en que recibimos a Jesús en nuestro corazón y nos arrepentimos por primera vez de nuestros pecados El nos perdona pero debemos autoexaminarnos constantemente para que vivamos perdonados (Hechos 3.19) 
·       A la medida que vamos aprendiendo de la palabra de Dios vamos descubriendo áreas de nuestra vida de las cuales necesitamos arrepentirnos. (Hebreos 4.12) 
3.     RAZONES POR LAS QUE DEBEMOS ARREPENTIRNOS 
·         Es un mandamiento de Dios que nos arrepintamos de todo lo malo y que tomemos la decisión de cambiar nuestras vidas.
·       Es agradable a Dios, el arrepentimiento nos beneficia directamente a nosotros pero también es motivo de fiesta en el cielo. (Lucas 15.10) 
·       Son muchos los beneficios que recibimos cuando tomamos la decisión de renunciar al pecado y arrepentirnos entre los cuales se encuentra el tener la bendición de levantar nuestro rostro libre de culpas, fortaleza, esperanza, entre otras cosas. (Job 11.13-19) 
4.     ARREPENTIRSE ES DETENERNOS, RECONOCER Y CAMBIAR (Salmo 51.1-6) 
·       En este pasaje vemos a un salmista David que no le hecha la culpa a nadie sino que confiesa su pecado y apela a la misericordia de Dios para ser limpio de sus faltas. 
·       ¿Cómo podemos saber si en verdad estamos arrepentidos? Cuando nos apartamos del pecado abandonándolo totalmente y nuestras acciones a partir del arrepentimiento cambian radicalmente. (Hebreos 12.1) 
·       El arrepentimiento genuino es una decisión seguida de una acción, es decir que no es suficiente con sentirse mal por el pecado, debemos cerrar la puerta para que éste deje de afectar la relación con Dios. (Lucas 15.17-18) 
Conclusión: Desde que Jesús vino a este mundo hace mas de dos mil años se ha venido predicando acerca del arrepentimiento y los beneficios que se reciben solamente debes dar el primer paso que es aceptar a Jesús como Señor y salvador. Si necesitas arrepentirte de algo hoy pide perdón a Dios y experimenta su gracia y su misericordia.
 

Fuente:
http://aguilascfc.blogspot.com/2010/01/el-poder-del-arrepentimiento.html

viernes, 3 de mayo de 2013

Que hacer cuando todo parece perdido?

Si ya no puedes soportar más dolor y sientes que todo está perdido, recuerda que Dios entregó todo lo que tenía y sabe lo que tú enfrentas.
Juan 3:16
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
Salmos 34:18
Cercano está el SEÑOR a los quebrantados de corazón, y salva a los abatidos de espíritu.
Salmos 147:3
Sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas.
Romanos 5:1
Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo
Salmo 42:11
“¿Por qué te abates, alma mía, y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios, pues he de alabarle otra vez. ¡Él es la salvación de mi ser, y mi Dios!”
Jeremías. 29:11, 13
“Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón.”

lunes, 29 de abril de 2013

Una pequeña reflexion sobre la venganza y el rencor.

Una pequeña reflexion sobre la venganza y el rencor.

"No digas: yo me vengaré; espera a Jehová, y él te salvará." Proverbios 20: 22.

No tengas prisa. Deja que la ira se enfríe. No digas nada ni hagas nada para vengarte. Con seguridad actuarías neciamente si rompieras lanzas y pelearas tus propias batallas; y, ciertamente, no mostrarías el espíritu del Señor Jesús. Es más noble perdonar, y dejar que la ofensa pase. Dejar que un agravio se encone en tu pecho, y considerar la revancha, sería mantener abiertas las viejas heridas y provocar nuevas heridas. Es mejor olvidar y perdonar.

Tal vez digas que has de hacer algo, pues si no serías un gran perdedor; entonces haz lo que la promesa de esta mañana aconseja: "espera a Jehová, y él te salvará." Este consejo no te costará un centavo, pero es sumamente valioso. Ten calma y tranquilidad. Espera al Señor: cuéntale tu agravio: extiende la carta del Rabsaces delante del Señor, y esto, en sí mismo, será un alivio para tu mente afligida. Además, cuentas con la promesa: "y él te salvará". Dios encontrará la manera de liberarte. Cómo lo hará, ni tú ni yo podríamos adivinarlo, pero lo hará. Si el Señor te salva, eso será mucho mejor que meterte en altercados mezquinos y cubrirte de inmundicia al luchar con los inmundos. Ya no estés más enojado. Entrega tu caso al Juez de todo.

jueves, 11 de abril de 2013

Abrazando la batalla de la fe

 

Abrazando la batalla de la fe

Por Francis Frangipane
A pesar de los conflictos mundiales, el Espíritu Santo está guiando a la verdadera Iglesia hacia su mayor tiempo de transformación. No debemos concentrarnos en las presiones de este tiempo, como si fueran obstáculos establecidos para detenernos. En las manos del Todopoderoso, estas son las mismas armas que utiliza para perfeccionarnos.
Uno de los problemas de interpretar los eventos del fin de los tiempos, es la tendencia a enfocarnos sólo sobre un grupo de condiciones. Si sólo nos concentramos en los hechos que satanás está desatado o que la perversión, las guerras, los terremotos y las hambrunas están escalando, podríamos concluir que la dificultad y las tinieblas es todo lo que nos espera hasta el rapto. Como lo mencioné, muchas personas enseñaron que la vida se pervertirá cada vez más hasta que Cristo regrese.
Pero el mismo Espíritu que predijo las condiciones peligrosas hacia el fin de los tiempo, también pronosticó que, a pesar de las dificultades y las batallas, el Evangelio del amor de Cristo será proclamado a todas las naciones (Mateo 24:14). El Señor también dijo que la cosecha de cristianos de los últimos tiempos alcanzarán la estatura plena (Marcos 4:28-29) y los que conozcan a su Dios se fortalecerán, harán hazañas, brillarán como las estrellas y guiarán a multitudes hacia la justicia (Daniel 11:32, 12:3).
En cada tiempo Dios nos reclama caminar como vencedores. Nuestro llamado es a orar, perseverar en la guerra espiritual, interceder por nuestros líderes y soldados para no renunciar a nuestra visión de un avivamiento mundial, sin importar los escenarios que podamos enfrentar. El propio hecho que algunas naciones están experimentando un avivamiento y grandes cosechas en los últimos años (como Uganda y Fiyi), nos recuerda que también es el tiempo para nuestras propias naciones. Debemos mantener nuestro enfoque en ser como Cristo en todas las cosas. Nos debemos sentir abrumados por el torrente de maldad que se levantó sobre nuestras sociedades, pero la promesa de Dios es que cuando el enemigo proceda de esta manera, Él levantará un estandarte en su contra (Isaías 59:19).
Debemos preguntarnos, ¿nos estamos enfocando en el torrente del enemigo o somos conscientes del estandarte que Dios está levantando para detener el asalto de la maldad? No olvidemos que aún cuando las tinieblas cubran la tierra y la oscuridad profunda cubra a los pueblos, Dios promete que su gloria se levantará sobre nuestra vida y su presencia será visible a través de nosotros. Aunque parezca que las tinieblas nunca fueran a terminar, el Señor promete que al final de la guerra entre la luz y las tinieblas, “las naciones serán guiadas por tu luz, y los reyes, por tu amanecer esplendoroso” (Isaías 60:1-3). La Palabra de Dios revela que el desarrollo del panorama de los eventos de los últimos tiempos también será un “período de restauración” permanente (Hechos 3:20-21).
Esto no quiere decir que el mundo será dominado por la Iglesia (como algunos enseñan equivocadamente), sino que la verdadera Iglesia será gloriosa, dominada y transformada por Cristo. Este despliegue final de gracia será consumado en una Iglesia como Cristo, cuya madurez espiritual manifestará en la tierra la persona y las pasiones del mismo Jesucristo. Nuestra batalla es la batalla de la fe: ¿Realmente creemos lo que Dios prometió? Nuestra guerra es contra principados y poderes: ¿Creemos que Cristo “salpicará (limpiando para traer perdón y transformación) a muchas naciones”? (Isaías 52:15).
Yo creo en las promesas de Dios. Su Palabra no sólo me conforta en tiempos de tribulación, es una espada que agito durante la guerra espiritual. ¡Su Palabra fiel es lo que proclamo sobre mi familia, mi ciudad y mi nación! Considere su declaración: “… así es también la palabra que sale de mi boca: No volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo deseo y cumplirá con mis propósitos” (Isaías 55:11). No importa cuánto arrecie la batalla, la Palabra de Dios no regresará hacia Él vacía.
Considere también su pacto: “Has visto bien, dijo el Señor, porque yo estoy alerta para que se cumpla mi palabra” (Jeremías 1:12). Y su accesibilidad: “Pero la justicia que se basa en la fe afirma: No digas en tu corazón: ¿Quién subirá al cielo? (es decir, para hacer bajar a Cristo) o ¿Quién bajará al abismo? (es decir, para hacer subir a Cristo de entre los muertos). ¿Qué afirma entonces? La palabra está cerca de ti; la tienes en la boca y en el corazón. Ésta es la palabra de fe que predicamos…” (Romanos 10:6-8).
No somos meros mortales tropezando ciegamente en la tierra, separados de Dios y aislados de su respuesta hacia nuestras necesidades. ¡No! Somos nuevas criaturas, nacidas de nuevo y habitación para el Espíritu Santo del Dios Todopoderoso.
Sí, pujamos e intercedemos, nos arrepentimos por nuestros pecados y por los pecados de nuestras naciones. Pero el peso de nuestra victoria no descansa sobre cuánto pujamos y gemimos, sino sobre cuán sinceramente creemos en lo que Dios prometió. El Señor no quiere que nos preocupemos sobre el futuro, quiere que lo creemos por medio del conocimiento de su voluntad, a través de la proclamación de su Palabra, la “espada del Espíritu” (Efesios 6:17) y por rendirnos ante el poder del Espíritu Santo. Luego nos promete: “Todo el que confíe en él no será jamás defraudado” (Romanos 10:11).
La espada que Dios colocó en nuestra boca y en nuestros corazones no es otra cosa que el eco de su voz en nosotros. Entonces, no podemos lloriquear por las condiciones negativas en el mundo o lamentarnos con oraciones llenas de temor e incredulidad. Abracemos la batalla de la fe. ¡Que el amor de Cristo por la humanidad sea la motivación que nos conmueve! Levante su Biblia y decrete en voz alta las promesas de la Palabra de Dios. Tome cualquier verso citado y declárelo en voz alta, con fe y autoridad. Le garantizo que si declara la Palabra de Dios con fe, se soltará el poder que hay en nuestro espíritu y a través de él. Ningún poder puede limitar las promesas que Dios inspiró en su Libro.
Nos asegura: “¿Cómo que si puedo? Para el que cree, todo es posible” (Marcos 9:23). Quebrantemos las ataduras del espíritu pasivo. ¡Levantemos la espada del Espíritu y abracemos la batalla de la fe!
Señor, me arrepiento del egoísmo y el temor. ¡Entrena mis manos para la guerra! Enséñame a pararme y pelear a favor de la causa de los justos. En el Nombre de Jesús, Amén.

Fuente:http://rinconprofetico.blogspot.com/2013/01/abrazando-la-batalla-de-la-fe.html

martes, 29 de enero de 2013

El Poder de la sangre de Jesús

El Poder de la sangre de Jesús

Para que la Iglesia disfrute de plena protección, vida espiritual y comunión con Dios, es necesario que sepa utilizar este recurso extraordinario que el Señor colocó a su disposición: la sangre de Jesús. La sangre de Jesús ha sido con frecuencia únicamente una doctrina en que la Iglesia cree, pero no una doctrina vivida. Por no vivir esa doctrina, la Iglesia ha dejado de recibir muchas bendiciones que son concedidas solamente mediante el poder de la sangre del Señor Jesús.

La Palabra de Dios nos enseña que es necesario pedir para recibir: “pedid y se os dará” (Lc 11: 9, 10). Muchas de las bendiciones que el Señor desea conceder a su Iglesia deben ser pedidas en oración para que el Señor las conceda. Por la fe nos apropiamos de las promesas del Señor expresadas en las Escrituras (Heb 11: 1, 6). De la misma manera que el Señor Jesús nos enseñó a pedir el Espíritu Santo (Lc 11: 13), debemos pedir las bendiciones que se derivan del derramamiento de la sangre del Señor Jesucristo en el Calvario.

¿A qué bendiciones se hace referencia? Normalmente la Iglesia tiene conciencia de que el Señor Jesús sólo derramó su sangre para nuestra “salvación” o para el nuevo nacimiento. Sin embargo, la acción salvífica no tiene que ver única y exclusivamente con el nuevo nacimiento, sino también con una vida de santificación. Somos exhortados en las Escrituras a preservar nuestra salvación “con temor y temblor”. La Palabra de Dios también nos muestra que la sangre de Jesús fue derramada para que disfrutásemos de las siguientes bendiciones -que están incluidas en la salvación- en nuestra vida cristiana:

1. Purificación de nuestros pecados (1 Jn 1: 7). Así como debemos confesar nuestros pecados para que seamos perdonados, debemos de creer que la sangre de Jesús nos purifica de todo pecado. Así es quitado lo que obstaculiza nuestra comunión con el Señor.

2. Comunión con el Señor (Heb 10: 19-22). La Palabra nos revela que podemos entrar con osadía en el Lugar Santísimo -en otras palabras, en la presencia del Señor- por la sangre del Cordero. Por eso podemos clamar al Señor para que él quite lo que impide nuestra comunión de manera que no sólo nuestro espíritu, sino también nuestra alma, mente y emociones estén en plena comunión con Él.

3. Victoria sobre el adversario (Ap 12: 11). Aprendimos que nosotros venceremos a nuestro adversario hasta el fin “por la sangre del Cordero” y por la Palabra de nuestro testimonio. Debemos ejercer nuestra fe en esa promesa en los momentos de lucha y el Señor manifestará el poder de la sangre de Jesús en nuestras vidas, dándonos la victoria que necesitamos.

4. Protección contra el enemigo (Éx 12: 23). La victoria incluye esa protección, igual que el pueblo de Israel la consiguió en Egipto. El que destruía no pudo entrar en las casas de los israelitas y destruir a los primogénitos, pues al ver la sangre fue obligado a “pasar por encima” de esas casas. Por esa razón, cuando pedimos en oración para que el Señor nos cubra con la sangre de Jesús, somos protegidos contra ataques del adversario, en cualquier situación, incluso en el inicio de cada culto o reunión. De esa forma, no hay manifestaciones de dones falsos en nuestro medio.

5. Liberación de costumbres, vicios y comportamientos indebidos (1 P 1: 18-19). La Palabra testifica que fuimos rescatados de nuestra vana manera de vivir que heredamos de nuestros padres por la sangre de Jesús. Así que, cuando un creyente desvela que todavía está encadenado a algún tipo de comportamiento que no glorifica al Señor, podemos orar basando nuestra fe en esa Escritura que nos garantiza la victoria sobre esa lucha a través de la sangre de Jesús.

La sangre de Jesús está estrictamente unida a la operación del Espíritu Santo. El motivo es sencillo: el Espíritu Santo sólo puede operar al amparo de la obra consumada por el Señor Jesucristo en la cruz del Calvario (derramamiento de su preciosa sangre o, en otras palabras, el hecho de dar su vida por nuestros pecados). En el mosaico libro de Levítico leemos que la vida está en la sangre. De la misma manera, la vida eterna está en la sangre de Jesús. El Señor nos dice que si no bebiéremos de su sangre no tendríamos vida espiritual. Más adelante explicó que las palabras que había dicho eran espíritu y vida. Entendemos la lección: cuando el Espíritu Santo opera en nuestras vidas Él transmite la vida que hay en la sangre de Jesús, la vida eterna que el Señor Jesús conquistó para nosotros al derramar su sangre para nuestra salvación.

Así como la sangre de Jesús circulaba en el cuerpo físico del Señor Jesús dando la vida a cada célula, el Espíritu Santo hoy opera en la Iglesia, visitando cada miembro del cuerpo, transmitiendo la vida eterna a cada uno de nosotros, aplicando la Palabra de Dios a nuestros corazones. Cuando oramos para que el Señor nos dé una determinada bendición (de entre las mencionadas arriba) basada en el poder que hay en la sangre de Jesús, el mismo Señor envía al Espíritu Santo, que opera la bendición que necesitamos al amparo de su sangre derramada, cuyo fundamento es la obra consumada por el Señor Jesús en la cruz del Calvario.

La sangre de Jesús fue derramada una única vez en la cruz del Calvario pero es rociada continuamente sobre los siervos de Dios, que son “elegidos según el previo conocimiento de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo” (1 P 1: 2). ¡Aleluya!

domingo, 14 de octubre de 2012

Las Alabanzas Que Rompen Cadenas




Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra. Servid a Jehová con alegría; Venid ante su presencia con regocijo. Salmo 100:1-2 La palabra alabanza significa engrandecer, exaltar, magnificar, rendir honor a Dios (2Cronicas 7:3). En el A.T. los términos usados para la alabanza son: halal, significa hacer ruido, celebrar con júbilo, y es la raíz de la palabra aleluya. También es una adoración de acción de gracia. Esta palabra se deriva del verbo Jadah, el cual significa dar gracias o exaltar. La raíz de Jadah es Jad, que quiere decir mano. Por tanto, dar gracias o alabar a Dios es levantar o extender las manos con regocijo en agradecimiento al que se merece todo honor y toda honra por los siglos de los siglos; Jehová de los ejércitos ese es su nombre. La alabanza a Dios es una celebración que envuelve un corazón agradecido, limpio y sincero, es un acto de obediencia genuina delante del padre celestial. Esta tiene que salir desde lo más profundo de tu ser, creyendo que Dios se moverá al momento que lo alaba en espíritu y en verdad. Dios manda que todos los habitantes de la tierra lo alaben con alegría y gozo. “Dios mora en medio de la alabanza de su pueblo” (Sal 22:3). El Santo De Israel habita en medio de nuestras alabanzas.
La alabanza puede ser expresada en una canción, en verso, o en oración ¡y debe ser continua! El Salmo 34:1 instruye, “Bendeciré a Jehová en todo tiempo; su alabanza estará de continuo en mi boca.” El Salmo 71:6 dice, “En ti he sido sustentado desde el vientre; de las entrañas de mi madre tú fuiste el que me sacó; de ti será siempre mi alabanza.” Si nuestro corazón está lleno de alabanzas, también lo estará el de Dios, pues Él habita en medio de ellas. Las alabanzas deben ser practicadas no solo en la iglesia, sino llevada en el corazón y en el hogar. Que no cese la alabanza en nuestros corazones, mantengámonos saturados de alabanzas y de seguro que la presencia de Dios nunca se apartará de nosotros. El libro de los salmos era el himnario utilizado en los actos de adoración del templo de Jerusalén. Los salmos han sido una fuente de inspiración personal y fortaleza espiritual para todo aquel que se refugia a creer en Dios por medio de las alabanzas.
Hay sanidad y liberación en las alabanzas, la alabanza genuina, de todo corazón provoca a que Dios obre en nuestras circunstancias, en nuestros problemas. Esta acción de gracia al Señor, te da la libertad para ver lo imposible, posible en Hechos 16:22-27 vemos la historia de Pablo y Silas donde fueron acusados sin razón. “Después de haberles azotado mucho, los echaron en la cárcel, mandando al carcelero que los guardase con seguridad. El cual, recibido este mandato, los metió en el calabozo de más adentro, y les aseguró los pies en el cepo. Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían.  Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron. Despertando el carcelero, y viendo abiertas las puertas de la cárcel, sacó la espada y se iba a matar, pensando que los presos habían huido.
Mas Pablo clamó a gran voz, diciendo: No te hagas ningún mal, pues todos estamos aquí. El entonces, pidiendo luz, se precipitó adentro, y temblando, se postró a los pies de Pablo y de Silas; y sacándolos, les dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo?  Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa. Y le hablaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa. Y él, tomándolos en aquella misma hora de la noche, les lavó las heridas; y en seguida se bautizó él con todos los suyos. Y llevándolos a su casa, les puso la mesa; y se regocijó con toda su casa de haber creído a Dios (Hechos 16:22-34).  A la medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían.  Esta  oración y alabanza llegaron al trono celestial con un grito de desesperación y Dios lo socorrió con su gran poder. Ellos oraron y cantaron a Dios por fe. La fe es la certeza de lo que se espera la convicción de lo que no se ve. Ellos le creyeron a Dios en medio de sus circunstancias. ¿Cuántos de nosotros le vamos a creer a Dios en medio de un problema sin dudar? Pablo y Silas no dudaron de su fe en Dios, por tanto debemos aferrarnos a esa fe poderosa en los tiempos de las pruebas; Dios nunca nos desamparará. Él no desamparó a Pablo ni a Silas.
Hay poder en una alabanza sincera que procede del corazón, hay bendición en los hijos de Dios que claman a Él por fe. El que habita bajo la sombra del todopoderoso, bajo su sombrilla, los que se encuentran bajo ese techo reciben bendiciones también. La bendición de protección y liberación de Dios que tomo lugar en la cárcel para libertar a Pablo y a silas, tocó al carcelero que andaba en oscuridad. El fue testigo de las proezas de Jehová de los ejércitos, el vio con exactitud todo lo que le pasó a Pablo y a Silas. El Señor lo liberto rompiendo las cadenas de esclavitud, Ellos habitaron bajo el abrigo de Dios y Él los  ayudó con su brazo de poder. “El que habita al abrigo del Altísimo Morará bajo la sombra del Omnipotente” (Salmo 91:1). El carcelero recibió liberación y salvación por medio de ese gran acontecimiento celestial. Cuando fue salvado, no le importó su trabajo, recuerden que al principio cuando vio las puertas de la cárcel abierta el miedo fue tan grande que quiso quitarse la vida y Pablo se lo impidió. El carcelero pidió la luz de Cristo a su vida, junto a todos los que se encontraban bajo la sombra poderosa de Dios. Ellos recibieron liberación  y salvación en el nombre de Jesús.  Las alabanzas rompen cadenas, rompen enfermedades, restauran hogares, y sanan las heridas del alma.
Alrededor de siete años estuve muy enferma del estomago, cuando fui al hospital, el doctor me dijo que tenía que hacerme un análisis más profundo. En el resultado, me encontraron una bacteria producida por el agua. Esta bacteria según ellos era muy peligrosa. Mientras tanto mi estomago dolía y estaba que no quería digerir ningún tipo de alimento.  Ahí mismo en la sala de un cuarto de hospital, clame a Dios y mientras oraba, Dios puso en mi corazón una alabanza que cambio el reporte médico en cuestión de segundo. Esta alabanza fue continúa durante cada examen. Esta alabanza la tenía clavada en lo más profundo de mi corazón. Sabes qué?  Dios es el único que da el último reporte, porque de Él mana la vida. Mas nunca padecí del estomago para la gloria de Dios. Esta fue la alabanza que en medio de la desesperación entoné al Señor en busca de ayuda.
Alabar a Dios cuando la cosa te sale bien, que bueno es. Alabar a Dios cuando en la vida no hay problema que cosa buena. Pero yo lo alabo desde mi quebranto y el Espíritu Santo se glorifica dentro de mí.” El Espíritu Santo se glorificó dentro de mí. Una de las cosas que el cristiano tiene que hacer en su vida es glorificar a Dios.  Como hijos de Dios tenemos que glorificarle porque Él es nuestro Padre, nuestro Dios, nuestro Rey, nuestro Amo y Señor. La palabra glorificar significa  Adorar, alabar, engrandecer, exaltar, honrar, magnificar. El cristiano tiene que hacer todas estas cosas para Dios. Jesús glorificó a su padre; como cristianos debemos ser imitadores de Él. “En la curación de un paralítico Jesús hizo este milagro no para que le glorificaran a Él, sino para que glorificaran a su Padre.” Mat.9:8; Jesús le dio la gloria de alabanzas a su Padre.
Por medio de las alabanzas, Dios uso a Pablo y a Silas para alcanzar a los que andaban en esclavitud. Las alabanzas a Dios triunfan gloriosamente cuando salen del corazón. Los salmos concluyen con una poderosa alabanza en este pasaje en salmo ciento cincuenta,  Dios dirige a sus hijos, a cómo alabarlo. El anhelo de Dios es que todos lo que respire lo alabe con todo el corazón, no importa las dificultades; Cristo estará contigo como lo estuvo con Pablo y Silas. Pablo y Silas no se quedaron con el problema; ellos le dieron acción a su fe. ¿Cómo le voy a dar acción a mi fe en los problemas? Glorifica a Dios por medio de las alabanza, aférrate a ella aunque te despidan del trabajo, aunque te encuentres enfermo (a), aunque no haya camino para continuar, aunque no sientas ganas. Usted se cree que Pablo y Silas estaban contentos cuando lo azotaron y lo tiraron en la cárcel? No, ellos no estaban felices; ellos estaban desesperados.
En medio de esa agonía, no se quedaron a lamentarse, ni echarle la culpa a Dios. Ellos le dieron un reto a su fe, confiando en Dios, clamaron a Dios a través de la  alabanza. Ellos no se encontraban solos porque había un pueblo intercediendo por ellos. Los otros discípulos sabían por lo que ellos estaban pasando. ¿Cuántos de nosotros se tira de rodillas cuando hay un hermano o una hermanita con dificultades? La oración enternecedora es aquella que obra en equipo.  “Porque donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo con ellos” (Mateo 18:20). El capítulo cuarto del libro de los Hechos nos narra un momento culminante de la iglesia primitiva y perseguida. Un grupo de cristianos están reunidos en oración. Piden al Señor poder para hacer maravillas que les sirvan en su evangelización. Dice el libro de los Hechos que en ese momento tembló y todos quedaron llenos del Espíritu Santo (Hechos. 4,31).  Toda reunión de cristianos, que primero unen sus corazones y luego oran a Jesús, es una potencia espiritual poderosa. Una vez más, el Señor se manifestó por medio de un terremoto para libertar a Pablo y Silas cuando ellos se unieron en oración, porque a la presencia del señor tiembla la tierra!

Otro ejemplo bíblico de alabanza:

Así que Josafat, cuando él escuchó que estas tres naciones estaban congregadas para invadir la tierra, llamaron a los hombres de Judá y proclamó un ayuno por todo Judá. Y él se propuso a sí mismo buscar al Señor. El pueblo se congregó a una. Entonces Josafat se puso en pie en la asamblea de Judá y de Jerusalén, en la casa de Jehová, delante del atrio nuevo; Y dijo: Jehová 5 2 Crónicas: 19:1-20:9 Dios de nuestros padres, ¿no eres tú Dios en los cielos, y te tienes dominio sobre todos los reinos de las naciones? (2 Crónicas 20:5-6). El rey Josafat tenia las armas para pelear contra su adversario pero se refugió en el Poderoso  de Israel. El tuvo miedo, a todos nos da miedo, pero está en nosotros qué vamos a hacer con el miedo. Si te quedarás con los brazos cruzados o va a pararte por fe creyéndole a Dios.  Hermano el miedo paraliza, estanca, la mente se bloquea y no piensa, entra el desánimo a tal punto que ni siente deseo de orar y alabar a Dios.

Entonces, ¿qué va a hacer con el miedo?
¿Te cruzarás de brazos? Está de mi parte levantarme y clamar a Dios, porque no me ha dado Dios espíritu de miedo ni de cobardía, sino de dominio propio. Cuando resiste el miedo, éste se tiene que largar en el nombre de Jesús. Josafat clamó a Dios y no solamente eso, resistió al enemigo con alabanzas, ayuno y oración.  La única arma que usó ese pueblo fue la alabanza. El poder de las alabanzas que invocó Josafat y el pueblo de Judá, fue tan poderoso que lograron matar a todos sus adversarios. Y cuando llegaron encontraron que sus enemigos ya estaban todos muertos (2Cró. 20:1-4; 12-24).
¿Porque todo cristiano debe alabar a Dios?

Porque Él es DIOS. Es la autoridad suprema, el poder máximo, el Rey de todos los reyes y Señor de todos los señores.  Él fue antes de la creación de todas las cosas, pues Él es Creador de todas ellas, por lo tanto, es mayor que todo lo creado.  “Grande es Jehová, y digno de ser en gran manera alabado…” (Sal 48:1; 96:4). Debemos alabar a Jehová porque Él habita en las alabanzas de su pueblo. “El que sacrifica alabanza me honrará…” (Sal 50:23). Dios ordena que lo alaben; pues es un mandamiento alabarlo. Es necesario alabarlo por lo que Él ha hecho por todos nosotros; por todos sus beneficios. Tengo razones para albar a Dios, por todos los beneficios que Él me ha dado. “Bendice, alma mía, a Jehová… no olvides ninguno de sus beneficios…” Fue Dios quien me sacó del hoyo en que me encontraba cuando andaba perdida, fue su misericordia; por eso le alabo. Alabo a Dios; por lo que soy hoy día, su agradecimiento no lo olvido. Debemos de alabar a Dios por todo lo que Él nos provee cada día. Por el aire que respiramos, por un nuevo amanecer. Por su bondad infinita; por su misericordia y por el amor que Él tiene para con cada uno de sus hijos. Las alabanzas no dependen de los sentimientos, es vivir agradecidos por lo que Él es con todos nosotros.
Alabad a Jehová, porque él es bueno, Porque para siempre es su misericordia. Alabad al Dios de los dioses, Porque para siempre es su misericordia.  Alabad al Señor de los señores, Porque para siempre es su misericordia.  Al único que hace grandes maravillas, Porue para siempre es su misericordia.  Al que hizo los cielos con entendimiento, Porque para siempre es su misericordia.  Al que extendió la tierra sobre las aguas, Porque para siempre es su misericordia.  Al que hizo las grandes lumbreras, Porque para siempre es su misericordia. El sol para que señorease en el día, Porque para siempre es su misericordia.  La luna y las estrellas para que señoreasen en la noche, Porque para siempre es su misericordia. Salmo 136:1-9
¿Cómo vamos a alabar a Dios?
Con acción de gracias. Salmo 100:4, a través del canto. Salmo 40:3, danzando. Salmo 150:4, aplaudiendo. Sal.98:4; 47:1, ofrendas y diezmos. Mal.3:8-10, Buenas obras. Hebreo.13:16, oración. Ap. 5:8, levantando las manos. Salmo. 63:4, I Ti. 2:8, música instrumental. Salmo. 150:3-5, estando en silencio. Salmo. 46:10; I R. 19:11, 12, de arrodillas. Salmo. 95:6; con todo tu Corazón, en espíritu y en verdad. Salmo. 103.1
La alabanza enfoca su carácter incomparable y lo que hizo, lo que hace, y lo que hará  por Sus hijos. Él  es digno de recibir toda la gloria y las alabanzas de Su pueblo. Es alabarlo simplemente por lo que Él es.
Solamente con mencionar su nombre, nuestros labios se endulzan de alegría y paz; su nombre es alabanza. El significado y origen del nombre JEHOVA se expresan en la revelación que Dios da a Moisés en la zarza ardiente. Ex.3:l3-l5.

El nombre de Jehová es una continua alabanza de bendiciones para su pueblo.
Jehová” es el nombre hebreo que equivale a “Yo Soy”. En algunos idiomas se traduce como “El Eterno” porque describe Su eternidad…El nombre combinado de Dios, Jehová-tsidkenu significa “Jehová nuestra justicia”. Jeremías 23:5 –6, Jehová-shalom significa  “Jehová es paz”. Jue.6:24; Col.l:20,22
Jehová-sama significa “Dios está aquí.” Ez.48:35; Ef.2:20-22. Is.53:5; 1 p.2:24. Jehová-rophe significa “Jehová sana.” Jehová-jireh nos dice que “Dios proveerá.” Él es nuestra fuente de éxito y bendición. Gn.22:14; Fi1.4:13. Ex.17:l5 Jehová-nisi, “Jehová es mi estandarte.” El nos da poder sobre el temor a la muerte y el infierno. Jehová es mi bandera; el que pelea por mí. Jehová-TSEBAOTH” “Jehová de los ejércitos. Jehová-rohi, ‘Jehová mi pastor” (Salmo 23; Jn.10-11).
Estos nombres y títulos, corresponden al único Dios verdadero, el creador de los cielos y de la tierra el único que es Santo y que reclama nuestra alabanza. Él es el Alpha y el Omega; el Principio y el Final. Fuera de Él, no hay nadie. Los demás son dioses falsos  inventados por la mente humana que no caminar, no pueden ver, no pueden escuchar, ni sentir; para nada sirven. Están muertos y no merecen ninguna adoración. El Dios que yo le sirvo es poderoso en batalla, todo lo puede, no hay Nada imposible para Él. Él vive en mi corazón y en los corazones de todo aquel que lo reconoce como su Salvador espiritual de todo corazón. Él vive y reina para siempre; por eso lo alabo. La Biblia dice que cuando Él regrese, toda la humanidad le alabará y lo reconocerá como Señor. Él es Rey de toda la tierra. Cuando reconocemos a Jesucristo como nuestro Salvador y Señor, nuestros corazones anhelan alabar Su nombre. Filipenses 2:9-11 nos dice que Su nombre representa Su ser, describiendo quién es Él, “Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.”
Muchos han sido tocados para salvación por medio de las alabanzas.1 Pedro 2:9 dice, “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquél que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.” Muchos han sido sanados por el poder de las alabanzas. Dios busca verdaderos adoradores, que le adoren en Espíritu y Verdad; de todo corazón, Dios ve nuestro corazón, recuerda, antes de examinar la ofrenda, Dios examina al que ofrenda. 2 Corintios 4:18 “al no poner nuestra vista en las cosas que se ven, sino en las que no se ven; porque las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.” Si tu corazón está lleno de alabanza; no pare de alabar a Dios, Él escudriña tu corazón, alábalo aunque te vean rara (o), aunque te vean diferente, alábalo. Preocúpate  por lo que tiene dentro de ti, lo que no se ve, eso es lo que Dios examina. Sirve a Jehová con alegría, entra en su presencia con regocijo. Invítalo a tu corazón, Él entrará a tu corazón cambiándote de manera muy especial. Si está enferma, Él te sanará, si necesita paz, Él te la dará porque no hay nada difícil que Dios no pueda hacer.
Cuando la multitud se congregó después de la sanidad de la suegra de Pedro, el evangelio de Mateo nos dice: “…y sanó a todos los enfermos; para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: Él mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias (Isaías 53:4-6 y Mateo 8:16, 17)”. Jesús sanó y sigue haciéndolo para demostrar su compasión, para comunicar misericordia, para probar que realmente Dios le había enviado, para destruir las obras del diablo. Y especialmente para manifestar la gloria del Padre. Dios es la fuente de todo poder y de toda sanidad. Es Él quien puede sanarte. Deja que tu vida sea restaurada en las manos del Alfarero. Jesús quiere perdonarte, salvarte y aliviar tus dolencias.
Jesucristo te está tocando la puerta hoy; Él quiere habitar en tu corazón. Está de tu parte si le va a abrir la puerta o no. Él no entrará sin ser invitado, de ti depende. Esta  invitación va dirigida a todos. Dios no hace acepción de personas, esta invitación es para toda la gente de toda clase social, de toda raza y nación. Ahí mismo donde te encuentras, si te siente sedienta, he aquí Dios te ofrece calmar tu sed, si sientes que tu alma está seca, que no hay nada que pueda llenarte. Cristo es el agua viva, el agua que sacia de verdad (Juan 4:14) Él mismo nos dice, “si alguno tiene sed, venga a mí y beba” (Juan 7:37). Venid comprad sin dinero y sin precio vino y leche” (Isaías 55:1). Sin dinero, porque no hay dinero suficiente, ni nada que dar en pago por la salvación; solo debemos acceder por Fe. Y la gracia de Dios es suficiente; sin precio por que el valor es incalculable. Para un creyente Cristo es el milagro más grande que ha sucedido en su vida; si usted aun no lo es, Dios le está invitando gratuitamente a que haga a Cristo su Señor y Salvador y deje que Él sacie la sed de tu alma.

martes, 2 de octubre de 2012

JESÚS EL AMIGO FIEL


JESÚS EL AMIGO FIEL


( Juan 15-14) Dice Jesús, Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que Yo os mando.No me elegísteis vosotros a Mí, sino que Yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y lleveis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiéreis al Padre en mi Nombre, Él os lo dé.Esto os mando que os améis unos a otros.Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y vendremos a [...]( Juan 15-14) Dice Jesús, Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que Yo os mando.No me elegísteis vosotros a Mí, sino que Yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y lleveis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiéreis al Padre en mi Nombre, Él os lo dé.Esto os mando que os améis unos a otros.Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y vendremos a él, y haremos morada con él.La paz os dejo, mi paz os doy; Yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y Yo le amaré y me  manifestaré a él. amén. Querido lector, aquí Jesús hace ver muy claro, que si somos amigos de Jesús, nos vá ha bendecir de una forma sobrenatural  y extraordinaria. El quiere ser tu amigo y confidente, pero hay unas reglas que seguir y es hacer y movernos en su voluntad. Sus mandamientos no son gravosos, ni pesados basta con dejar el pecado y buscar su compañia cada día, es  extraordinario tener un amigo veinticuatro horas, siempre dixponible para ayudarte, verdad?  No desaproveches esta oportunidad  de oro, El nunca te fallará, te dará consuelo a tu dolor, y sobre todo tendrás paz en tu corazón, muchos millones de cristianos en todo el mundo, testifican  de los muchos milagros y maravillas que ha hecho en sus vidas, yo por ejemplo  también puedo testficar de lo mucho que ha hecho el Señor por mí.  Por eso escribo estas páginas, para que también  los que lean, puedan recibir  la paz, el perdón, y experimenten la salvación de su alma, algo crucial e importantísimo en la vida  del hombre, sé salvo y sé feliz con Cristo. ¡ aleluya! ( Juan 8-31) Dijo entonces Jeús a los judios que habían creido en El: Si vosotros  permaneciereis en mi Palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquél  que hace pecado, esclavo es del pecado. Y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo sí queda para siempre. Así que , si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.  El pecado hace al hombre esclavo, del infierno y os puedo asegurar, que el hombre sólo no puede salir. Necesita urgente la ayuda de Jesucristo, si hoy lo aceptas en tu vida, como Señor y Salvador , reconociendo tu debilidad y tus pocas fuerzas  para salir de la droga, de la mentira, de los malos pensamientos, de la violencia, de la incredulidad, o  de cualquier pecado que tengas, por muy grave que sea, y le pides perdón al Señor, te aseguro una amistad con Jesús, vas a ser su amigo para siempre, lo cual te aseguro una vida feliz.  Huye del infierno, acogete en los brazos de Jesús, y verás un día el cielo. ( apocalipsis 1- 5 ) Yde Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el Soberano de los reyes  de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su Sangre, y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios su Padre; a El sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. amén. ( 3ª Juan ) Amado no imites lo malo, sino lo bueno. El que hace lo bueno es de Dios; pero el que hace lo malo, no ha visto a Dios. Es tiempo de salvación, cambia  para mejor  vida  sé amigo de Jesús El te ama,  y te quiere salvar, déjalo entrar en tu corazón, para tu bien. Que Dios te ayude  a encontrarlo pronto! amén