Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra. Servid a Jehová
con alegría; Venid ante su presencia con regocijo. Salmo 100:1-2 La
palabra alabanza significa engrandecer, exaltar, magnificar, rendir
honor a Dios (2Cronicas 7:3). En el A.T. los términos usados para la
alabanza son: halal, significa hacer ruido, celebrar con júbilo, y es la
raíz de la palabra aleluya. También es una adoración de acción de
gracia. Esta palabra se deriva del verbo Jadah, el cual significa dar
gracias o exaltar. La raíz de Jadah es Jad, que quiere decir mano. Por
tanto, dar gracias o alabar a Dios es levantar
o extender las manos con regocijo en agradecimiento al que se merece
todo honor y toda honra por los siglos de los siglos; Jehová de los
ejércitos ese es su nombre. La alabanza a Dios es una celebración que
envuelve un corazón agradecido, limpio y sincero, es un acto de
obediencia genuina delante del padre celestial. Esta tiene que salir
desde lo más profundo de tu ser, creyendo que Dios se moverá al momento
que lo alaba en espíritu y en verdad. Dios manda que todos los
habitantes de la tierra lo alaben con alegría y gozo. “Dios mora en
medio de la alabanza de su pueblo” (Sal 22:3). El Santo De Israel habita
en medio de nuestras alabanzas.
La alabanza puede ser expresada en una canción, en verso, o en
oración ¡y debe ser continua! El Salmo 34:1 instruye, “Bendeciré a
Jehová en todo tiempo; su alabanza estará de continuo en mi boca.” El
Salmo 71:6 dice, “En ti he sido sustentado desde el vientre; de las
entrañas de mi madre tú fuiste el que me sacó; de ti será siempre mi
alabanza.” Si nuestro corazón está lleno de alabanzas, también lo estará
el de Dios, pues Él habita en medio de ellas. Las alabanzas deben ser
practicadas no solo en la iglesia, sino llevada en el corazón y en el
hogar. Que no cese la alabanza en nuestros corazones, mantengámonos
saturados de alabanzas y de seguro que la presencia de Dios nunca se
apartará de nosotros. El libro de los salmos era el himnario utilizado
en los actos de adoración del templo de Jerusalén. Los salmos han sido
una fuente de inspiración personal y fortaleza espiritual para todo
aquel que se refugia a creer en Dios por medio de las alabanzas.
Hay sanidad y liberación en las alabanzas, la alabanza genuina, de
todo corazón provoca a que Dios obre en nuestras circunstancias, en
nuestros problemas. Esta acción de gracia al Señor, te da la libertad
para ver lo imposible, posible en Hechos 16:22-27 vemos la historia de
Pablo y Silas donde fueron acusados sin razón. “Después de haberles
azotado mucho, los echaron en la cárcel, mandando al carcelero que los
guardase con seguridad. El cual, recibido este mandato, los metió en el
calabozo de más adentro, y les aseguró los pies en el cepo. Pero a
medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos
los oían. Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal
manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se
abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron.
Despertando el carcelero, y viendo abiertas las puertas de la cárcel,
sacó la espada y se iba a matar, pensando que los presos habían huido.
Mas Pablo clamó a gran voz, diciendo: No te hagas ningún mal, pues
todos estamos aquí. El entonces, pidiendo luz, se precipitó adentro, y
temblando, se postró a los pies de Pablo y de Silas; y sacándolos, les
dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo? Ellos dijeron: Cree en
el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa. Y le hablaron la
palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa. Y él,
tomándolos en aquella misma hora de la noche, les lavó las heridas; y en
seguida se bautizó él con todos los suyos. Y llevándolos a su casa, les
puso la mesa; y se regocijó con toda su casa de haber creído a Dios
(Hechos 16:22-34). A la medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban
himnos a Dios; y los presos los oían. Esta oración y alabanza llegaron
al trono celestial con un grito de desesperación y Dios lo socorrió con
su gran poder. Ellos oraron y cantaron a Dios por fe. La fe es la
certeza de lo que se espera la convicción de lo que no se ve. Ellos le
creyeron a Dios en medio de sus circunstancias. ¿Cuántos de nosotros le
vamos a creer a Dios en medio de un problema sin dudar? Pablo y Silas no
dudaron de su fe en Dios, por tanto debemos aferrarnos a esa fe
poderosa en los tiempos de las pruebas; Dios nunca nos desamparará. Él
no desamparó a Pablo ni a Silas.
Hay poder en una alabanza sincera que procede del corazón, hay
bendición en los hijos de Dios que claman a Él por fe. El que habita
bajo la sombra del todopoderoso, bajo su sombrilla, los que se
encuentran bajo ese techo reciben bendiciones también. La bendición de
protección y liberación de Dios que tomo lugar en la cárcel para
libertar a Pablo y a silas, tocó al carcelero que andaba en oscuridad.
El fue testigo de las proezas de Jehová de los ejércitos, el vio con
exactitud todo lo que le pasó a Pablo y a Silas. El Señor lo liberto
rompiendo las cadenas de esclavitud, Ellos habitaron bajo el abrigo de
Dios y Él los ayudó con su brazo de poder. “El que habita al abrigo del
Altísimo Morará bajo la sombra del Omnipotente” (Salmo 91:1). El
carcelero recibió liberación y salvación por medio de ese gran
acontecimiento celestial. Cuando fue salvado, no le importó su trabajo,
recuerden que al principio cuando vio las puertas de la cárcel abierta
el miedo fue tan grande que quiso quitarse la vida y Pablo se lo
impidió. El carcelero pidió la luz de Cristo a su vida, junto a todos
los que se encontraban bajo la sombra poderosa de Dios. Ellos recibieron
liberación y salvación en el nombre de Jesús. Las alabanzas rompen
cadenas, rompen enfermedades, restauran hogares, y sanan las heridas del
alma.
Alrededor de siete años estuve muy enferma del estomago, cuando fui
al hospital, el doctor me dijo que tenía que hacerme un análisis más
profundo. En el resultado, me encontraron una bacteria producida por el
agua. Esta bacteria según ellos era muy peligrosa. Mientras tanto mi
estomago dolía y estaba que no quería digerir ningún tipo de alimento.
Ahí mismo en la sala de un cuarto de hospital, clame a Dios y mientras
oraba, Dios puso en mi corazón una alabanza que cambio el reporte médico
en cuestión de segundo. Esta alabanza fue continúa durante cada examen.
Esta alabanza la tenía clavada en lo más profundo de mi corazón. Sabes
qué? Dios es el único que da el último reporte, porque de Él mana la
vida. Mas nunca padecí del estomago para la gloria de Dios. Esta fue la
alabanza que en medio de la desesperación entoné al Señor en busca de
ayuda.
Alabar a Dios cuando la cosa te sale bien, que bueno es. Alabar a
Dios cuando en la vida no hay problema que cosa buena. Pero yo lo alabo
desde mi quebranto y el Espíritu Santo se glorifica dentro de mí.” El
Espíritu Santo se glorificó dentro de mí. Una de las cosas que el
cristiano tiene que hacer en su vida es glorificar a Dios. Como hijos
de Dios tenemos que glorificarle porque Él es nuestro Padre, nuestro
Dios, nuestro Rey, nuestro Amo y Señor. La palabra glorificar significa
Adorar, alabar, engrandecer, exaltar, honrar, magnificar. El cristiano
tiene que hacer todas estas cosas para Dios. Jesús glorificó a su padre;
como cristianos debemos ser imitadores de Él. “En la curación de un
paralítico Jesús hizo este milagro no para que le glorificaran a Él,
sino para que glorificaran a su Padre.” Mat.9:8; Jesús le dio la gloria
de alabanzas a su Padre.
Por medio de las alabanzas, Dios uso a Pablo y a Silas para alcanzar a
los que andaban en esclavitud. Las alabanzas a Dios triunfan
gloriosamente cuando salen del corazón. Los salmos concluyen con una
poderosa alabanza en este pasaje en salmo ciento cincuenta, Dios dirige
a sus hijos, a cómo alabarlo. El anhelo de Dios es que todos lo que
respire lo alabe con todo el corazón, no importa las dificultades;
Cristo estará contigo como lo estuvo con Pablo y Silas. Pablo y Silas no
se quedaron con el problema; ellos le dieron acción a su fe. ¿Cómo le
voy a dar acción a mi fe en los problemas? Glorifica a Dios por medio de
las alabanza, aférrate a ella aunque te despidan del trabajo, aunque te
encuentres enfermo (a), aunque no haya camino para continuar, aunque no
sientas ganas. Usted se cree que Pablo y Silas estaban contentos cuando
lo azotaron y lo tiraron en la cárcel? No, ellos no estaban felices;
ellos estaban desesperados.
En medio de esa agonía, no se quedaron a lamentarse, ni echarle la
culpa a Dios. Ellos le dieron un reto a su fe, confiando en Dios,
clamaron a Dios a través de la alabanza. Ellos no se encontraban solos
porque había un pueblo intercediendo por ellos. Los otros discípulos
sabían por lo que ellos estaban pasando. ¿Cuántos de nosotros se tira de
rodillas cuando hay un hermano o una hermanita con dificultades? La
oración enternecedora es aquella que obra en equipo. “Porque donde dos o
tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo con ellos” (Mateo 18:20). El
capítulo cuarto del libro de los Hechos nos narra un momento culminante
de la iglesia primitiva y perseguida. Un grupo de cristianos están
reunidos en oración. Piden al Señor poder para hacer maravillas que les
sirvan en su evangelización. Dice el libro de los Hechos que en ese
momento tembló y todos quedaron llenos del Espíritu Santo (Hechos.
4,31). Toda reunión de cristianos, que primero unen sus corazones y
luego oran a Jesús, es una potencia espiritual poderosa. Una vez más, el
Señor se manifestó por medio de un terremoto para libertar a Pablo y
Silas cuando ellos se unieron en oración, porque a la presencia del
señor tiembla la tierra!
Otro ejemplo bíblico de alabanza:
Así que Josafat, cuando él escuchó que estas tres
naciones estaban congregadas para invadir la tierra, llamaron a los
hombres de Judá y proclamó un ayuno por todo Judá. Y él se propuso a sí
mismo buscar al Señor. El pueblo se congregó a una. Entonces Josafat se
puso en pie en la asamblea de Judá y de Jerusalén, en la casa de Jehová,
delante del atrio nuevo; Y dijo: Jehová 5 2 Crónicas: 19:1-20:9 Dios de
nuestros padres, ¿no eres tú Dios en los cielos, y te tienes dominio
sobre todos los reinos de las naciones? (2 Crónicas 20:5-6). El rey
Josafat tenia las armas para pelear contra su adversario pero se refugió
en el Poderoso de Israel. El tuvo miedo, a todos nos da miedo, pero
está en nosotros qué vamos a hacer con el miedo. Si te quedarás con los
brazos cruzados o va a pararte por fe creyéndole a Dios. Hermano el
miedo paraliza, estanca, la mente se bloquea y no piensa, entra el
desánimo a tal punto que ni siente deseo de orar y alabar a Dios.
Entonces, ¿qué va a hacer con el miedo? ¿Te cruzarás de brazos?
Está de mi parte levantarme y clamar a Dios, porque no me ha dado Dios
espíritu de miedo ni de cobardía, sino de dominio propio. Cuando resiste
el miedo, éste se tiene que largar en el nombre de Jesús. Josafat clamó
a Dios y no solamente eso, resistió al enemigo con alabanzas, ayuno y
oración. La única arma que usó ese pueblo fue la alabanza. El poder de
las alabanzas que invocó Josafat y el pueblo de Judá, fue tan poderoso
que lograron matar a todos sus adversarios. Y cuando llegaron
encontraron que sus enemigos ya estaban todos muertos (2Cró. 20:1-4;
12-24).
¿Porque todo cristiano debe alabar a Dios?
Porque Él es DIOS. Es la autoridad suprema, el poder máximo, el Rey
de todos los reyes y Señor de todos los señores. Él fue antes de la
creación de todas las cosas, pues Él es Creador de todas ellas, por lo
tanto, es mayor que todo lo creado. “Grande es Jehová, y digno de ser
en gran manera alabado…” (Sal 48:1; 96:4). Debemos alabar a Jehová
porque Él habita en las alabanzas de su pueblo. “El que sacrifica
alabanza me honrará…” (Sal 50:23). Dios ordena que lo alaben; pues es un
mandamiento alabarlo. Es necesario alabarlo por lo que Él ha hecho por
todos nosotros; por todos sus beneficios. Tengo razones para albar a
Dios, por todos los beneficios que Él me ha dado. “Bendice, alma mía, a
Jehová… no olvides ninguno de sus beneficios…” Fue Dios quien me sacó
del hoyo en que me encontraba cuando andaba perdida, fue su
misericordia; por eso le alabo. Alabo a Dios; por lo que soy hoy día, su
agradecimiento no lo olvido. Debemos de alabar a Dios por todo lo que
Él nos provee cada día. Por el aire que respiramos, por un nuevo
amanecer. Por su bondad infinita; por su misericordia y por el amor que
Él tiene para con cada uno de sus hijos. Las alabanzas no dependen de
los sentimientos, es vivir agradecidos por lo que Él es con todos
nosotros.
Alabad a Jehová, porque él es bueno, Porque para siempre es su
misericordia. Alabad al Dios de los dioses, Porque para siempre es su
misericordia. Alabad al Señor de los señores, Porque para siempre es su
misericordia. Al único que hace grandes maravillas, Porue para siempre
es su misericordia. Al que hizo los cielos con entendimiento, Porque
para siempre es su misericordia. Al que extendió la tierra sobre las
aguas, Porque para siempre es su misericordia. Al que hizo las grandes
lumbreras, Porque para siempre es su misericordia. El sol para que
señorease en el día, Porque para siempre es su misericordia. La luna y
las estrellas para que señoreasen en la noche, Porque para siempre es su
misericordia. Salmo 136:1-9
¿Cómo vamos a alabar a Dios?
Con acción de gracias.
Salmo 100:4, a través del canto.
Salmo 40:3, danzando. Salmo 150:4, aplaudiendo.
Sal.98:4; 47:1, ofrendas y diezmos.
Mal.3:8-10, Buenas obras.
Hebreo.13:16, oración.
Ap. 5:8, levantando las manos.
Salmo. 63:4, I Ti. 2:8, música instrumental.
Salmo. 150:3-5, estando en silencio.
Salmo. 46:10; I R. 19:11, 12, de arrodillas.
Salmo. 95:6; con todo tu Corazón, en espíritu y en verdad. Salmo. 103.1
La alabanza enfoca su carácter incomparable y lo que hizo, lo que
hace, y lo que hará por Sus hijos. Él es digno de recibir toda la
gloria y las alabanzas de Su pueblo. Es alabarlo simplemente por lo que
Él es.
Solamente con mencionar su nombre, nuestros labios se endulzan de
alegría y paz; su nombre es alabanza. El significado y origen del nombre
JEHOVA se expresan en la revelación que Dios da a Moisés en la zarza
ardiente. Ex.3:l3-l5.
El nombre de Jehová es una continua alabanza de bendiciones para su pueblo.
Jehová” es el nombre hebreo que equivale a “Yo Soy”. En algunos
idiomas se traduce como “El Eterno” porque describe Su eternidad…El
nombre combinado de Dios, Jehová-tsidkenu significa “Jehová nuestra
justicia”. Jeremías 23:5 –6, Jehová-shalom significa “Jehová es paz”.
Jue.6:24; Col.l:20,22
Jehová-sama significa “Dios está aquí.” Ez.48:35; Ef.2:20-22. Is.53:5; 1
p.2:24. Jehová-rophe significa “Jehová sana.” Jehová-jireh nos dice que
“Dios proveerá.” Él es nuestra fuente de éxito y bendición. Gn.22:14;
Fi1.4:13. Ex.17:l5 Jehová-nisi, “Jehová es mi estandarte.” El nos da
poder sobre el temor a la muerte y el infierno. Jehová es mi bandera; el
que pelea por mí. Jehová-TSEBAOTH” “Jehová de los ejércitos.
Jehová-rohi, ‘Jehová mi pastor” (Salmo 23; Jn.10-11).
Estos nombres y títulos, corresponden al único Dios verdadero, el
creador de los cielos y de la tierra el único que es Santo y que reclama
nuestra alabanza. Él es el Alpha y el Omega; el Principio y el Final.
Fuera de Él, no hay nadie. Los demás son dioses falsos inventados por
la mente humana que no caminar, no pueden ver, no pueden escuchar, ni
sentir; para nada sirven. Están muertos y no merecen ninguna adoración.
El Dios que yo le sirvo es poderoso en batalla, todo lo puede, no hay
Nada imposible para Él. Él vive en mi corazón y en los corazones de todo
aquel que lo reconoce como su Salvador espiritual de todo corazón. Él
vive y reina para siempre; por eso lo alabo. La Biblia dice que cuando
Él regrese, toda la humanidad le alabará y lo reconocerá como Señor. Él
es Rey de toda la tierra. Cuando reconocemos a Jesucristo como nuestro
Salvador y Señor, nuestros corazones anhelan alabar Su nombre.
Filipenses 2:9-11 nos dice que Su nombre representa Su ser, describiendo
quién es Él, “Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le
dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús
se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y
debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor,
para gloria de Dios Padre.”
Muchos han sido tocados para salvación por medio de las alabanzas.1
Pedro 2:9 dice, “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio,
nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes
de aquél que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.” Muchos han
sido sanados por el poder de las alabanzas. Dios busca verdaderos
adoradores, que le adoren en Espíritu y Verdad; de todo corazón, Dios ve
nuestro corazón, recuerda, antes de examinar la ofrenda, Dios examina
al que ofrenda.
2 Corintios 4:18 “al no poner nuestra
vista en las cosas que se ven, sino en las que no se ven; porque las
cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.” Si
tu corazón está lleno de alabanza; no pare de alabar a Dios, Él
escudriña tu corazón, alábalo aunque te vean rara (o), aunque te vean
diferente, alábalo. Preocúpate por lo que tiene dentro de ti, lo que no
se ve, eso es lo que Dios examina. Sirve a Jehová con alegría, entra en
su presencia con regocijo. Invítalo a tu corazón, Él entrará a tu
corazón cambiándote de manera muy especial. Si está enferma, Él te
sanará, si necesita paz, Él te la dará porque no hay nada difícil que
Dios no pueda hacer.
Cuando la multitud se congregó después de la sanidad de la suegra de
Pedro, el evangelio de Mateo nos dice: “…y sanó a todos los enfermos;
para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: Él
mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias (Isaías
53:4-6 y Mateo 8:16, 17)”. Jesús sanó y sigue haciéndolo para demostrar
su compasión, para comunicar misericordia, para probar que realmente
Dios le había enviado, para destruir las obras del diablo. Y
especialmente para manifestar la gloria del Padre. Dios es la fuente de
todo poder y de toda sanidad. Es Él quien puede sanarte. Deja que tu
vida sea restaurada en las manos del Alfarero. Jesús quiere perdonarte,
salvarte y aliviar tus dolencias.
Jesucristo te está tocando la puerta hoy; Él quiere habitar en tu
corazón. Está de tu parte si le va a abrir la puerta o no. Él no entrará
sin ser invitado, de ti depende. Esta invitación va dirigida a todos.
Dios no hace acepción de personas, esta invitación es para toda la gente
de toda clase social, de toda raza y nación. Ahí mismo donde te
encuentras, si te siente sedienta, he aquí Dios te ofrece calmar tu sed,
si sientes que tu alma está seca, que no hay nada que pueda llenarte.
Cristo es el agua viva, el agua que sacia de verdad (Juan 4:14) Él mismo
nos dice, “si alguno tiene sed, venga a mí y beba” (Juan 7:37). Venid
comprad sin dinero y sin precio vino y leche” (Isaías 55:1). Sin dinero,
porque no hay dinero suficiente, ni nada que dar en pago por la
salvación; solo debemos acceder por Fe. Y la gracia de Dios es
suficiente; sin precio por que el valor es incalculable. Para un
creyente Cristo es el milagro más grande que ha sucedido en su vida; si
usted aun no lo es, Dios le está invitando gratuitamente a que haga a
Cristo su Señor y Salvador y deje que Él sacie la sed de tu alma.